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Embriagado por la resonante actuación que sus más audaces jugadores fueron capaces de edificar después de una espera de 99 años, que parecía extenderse por toda la eternidad, Chile vive y saborea un momento mágico. La tropa manejada magistralmente por el técnico argentino Jorge Sampaoli mantuvo de rodillas al todos-estrellas argentinas incluido Lionel Messi, el indiscutido mejor jugador del mundo, durante un 0-0 que se estiró por 120 minutos masticando el suspenso.

Argentina, que casi se corona de llegar Higuaín a tiempo para rematar ese pase de Lavezzi, quien había sido habilitado por Messi en el minuto 92, se sintió favorecida por el azar de los penales. Aparentemente sin percatarse, el equipo de Gerardo Martino había sobrevivido a una clara superioridad chilena, como lo demuestra su aproximado 60 por ciento de posesión y constante presencia en el área enemiga, consecuencia de un estupendo funcionamiento colectivo, garantizado por el esfuerzo sin pausas de Alexis, la firmeza de Medel, y el soporte de Vidal y Valdivia. En los penales, la justicia, solemnemente, hizo acto de presencia con cuatro aciertos chilenos y solo uno gaucho.

¿QUIÉNES IMPACTARON?

Por lo visto en el arranque, cuando Brasil derrotó a Perú, la impresión fue que sería la Copa de Neymar. El astro brasileño se excedió ofreciendo una demostración brillantísima en la victoria por 2-1, pero luego decrece contra Colombia, pierde la cabeza y es sacado del torneo dejando a Brasil “amputado”; se pensó que Messi podría cerrar mostrando esa incidencia que le permitió ser considerado el mejor del juego cuatro veces, pero igual que en la Copa del Mundo, su magia fue atrapada a última hora por un dispositivo de anulación bien elaborado por Sampaoli en la pizarra y correctamente ejecutado en la cancha. Su único gol fue de penal y al igual que Maradona, registró su tercera Copa América sin título.

Alexis Sánchez estuvo irregular en medio del consistente rendimiento chileno, aunque fue lo necesariamente importante en el duelo crucial; James Rodríguez, una auténtica joya de Colombia, no pudo mostrar su grandeza limitándose a ciertos destellos sin trascendencia; Edinson Cavani no respondió a las expectativas uruguayas agigantando la ausencia de Luis Suárez y la pérdida irreparable de Forlán; el goleador peruano Paolo Guerrero, solo impresionó realmente en el juego de su triplete contra Bolivia; Javier Pastore y Ángel Di María atravesaron por grandes momentos, pero también se sumergieron frente a exigencias.

En la final contra Chile, con excepción de Mascherano, pese a la falla que estuvo a punto de materializar Alexis, no se puede rescatar de la mediocridad a ninguno de los jugadores argentinos; al salir Neymar, ningún brasileño se asomó por la ventana, y el más destacado es Danny Alves, quien solo fue convocado por la lesión de Danilo. Esta Copa fue la tumba de los grandes cracks que sobresalen en el futbol europeo. Es posible que el desgaste físico tenga algo que ver en esto.

JUEGO SUCIO

Desde antes del repulsivo dedo del chileno Gonzalo Jara en el trasero del uruguayo Cavani, el arbitraje había sido lamentable, mostrando una incapacidad preocupante. En la mayor parte de las fotos de Messi le están estirando la camiseta, empujándolo, derribándolo, y eso fue rutinario con las figuras dominantes. En un juego, Messi fue tumbado 13 veces apuntándole a sus agresores 8 faltas y 2 tarjetas amarillas.

Ese arbitraje tan deficiente afectó severamente al buen juego. Imposible realizarlo excepto en ciertos momentos, cuando el atropello y el juego sucio, cada día más populares por la tolerancia que los rodea, prevalecen con impunidad más allá del peligro de multiplicar lesiones, como ocurrió con Neymar en la última Copa del Mundo. El penal contra Vidal en el juego con Ecuador fue otra visible falla arbitral.

El futbol visto resultó poco brillante, con largos acercamientos a lo mediocre, y me extrañó escuchar comentarios sobre variantes y sistemas interesantes, cuando ni siquiera Argentina, que había ofrecido la mayor fluidez con un personal altamente calificado, regresó de los vestidores frente a Chile con variantes interesantes en busca de sacudirse un dominio tan molesto y amenazante como el que lo estuvo aturdiendo en la primera etapa.

EL JUEGO MÁS INTENSO

Ese empate vibrante 3-3 entre Chile y México correspondiente a la fase de grupos fue el partido más intensamente disputado, aunque la exhibición de mejor futbol se le agradece al equipo argentino en ese primer tiempo (2-0) contra Paraguay durante su debut en la etapa de grupos, antes de esconderse y terminar resignándose a un empate 2-2 que dejó un sabor amargo y provocó dudas, más adelante desvanecidas con el crecimiento gaucho de la mano de Messi, hasta que se oscureció en la final.

Las goleadas de Chile a Bolivia 5-0 y de Argentina a Paraguay 6-1 fueron las dos más grandes demostraciones de funcionamiento ofensivo. Estos equipos, que siempre dieron la impresión de contar con un excedente de pólvora, fueron atrapados por el 0-0 de la final. El récord de 9 goles en Copas América, compartido por tres artilleros, el brasileño Jair Rosa Pinto en 1949, el uruguayo Javier Ambrois y el argentino Humberto Maschio en 1957, permanece fuera de alcance. Desde los 8 goles registrados por Pelé en su única Copa América en 1959, la mayor cantidad es 7, logrados por el brasileño Adriano en el 2004. Otro detalle interesante es que desde que el uruguayo Pedro Petrone logró títulos de goleo consecutivos en 1923 y 1924, el primero compartido, el peruano Paolo Guerrero lo hace 91 años después con 6 en el 2011 y 4 igual que el chileno Eduardo Vargas en este 2015.

EXCELENTE SAMPAOLI

El técnico que salió encumbrado es Jorge Sampaoli, el argentino que manejó a Chile, logrando saltar sobre otro argentino que tuvo mucho éxito con Chile, Marcelo Bielsa; la temprana tarjeta roja al central peruano Zambrano fue decisiva contra Chile; los tres resultados adversos 0-1 de Jamaica fueron por lo apretados, algo raro en un grupo que juntó Uruguay, Argentina y Paraguay; la pobreza de futbol tanto de Brasil como de Uruguay fue frustrante; el episodio de la borrachera de Vidal y ver nuevamente a Messi bajo de voltaje en la final, pertenecen a las imágenes que todos quisieran borrar al caer el telón en esta Copa.

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