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No más vuelos de cuervos manchando el azul celeste que soñaba Erasmo Ramírez; no más los amagos de peste que menciona el poeta en sus cantos de esperanza; no más gritar ¡Oh Señor, por qué tardas, qué esperas!; la restauración del pitcher pinolero es un hecho, como la de esa sonrisa enigmática de la Mona Lisa en el Museo de Louvre.

Erasmo se ha convertido en un tirador difícil de descifrar, y para los Yanquis, en un fuerte anestésico. Los ha limitado a solo cinco hits en 14 entradas. El jonrón 670 de Alex Rodríguez, fue algo casual, no necesariamente un descuido durante ese llamativo triunfo por 8-1, recortando un mal momento de Tampa, algo de singular importancia cuando se trata de un rival, con el que se pelea el liderato del Este en la Liga Americana.

UN LÁTIGO SILENCIOSO
Decía Platón que la mejor victoria, la más significativa, es la conquista de uno mismo. Se obtiene, cuando finalmente, desarrollando tu potencial, creces lo suficiente para llegar a ser lo que quieres ser.

Esa victoria, no aparece en el fulgurante balance de 7-3 que muestra ahora el derecho nicaragüense de los Rays de Tampa Bay, Erasmo Ramírez, pero es algo real, fácilmente perceptible revisando sus siete últimos inicios con registro de 5-1 y 1.18 en carreras limpias desde el 30 de mayo. Su látigo, utilizado casi sigilosa y silenciosamente, está haciendo estragos rutinariamente.

3.80 DE EFECTIVIDAD promedia el serpentinero nicaragüense esta campaña en La Gran Carpa.

El Erasmo que todos queríamos ver, está en el escenario, balanceándose sin alardes, con la correcta conexión entre la cabeza y el brazo, manejando sus lanzamientos con una destreza impresionante y ejerciendo un dominio casi aplastante sobre cualquier artillería, superando todo tipo de expectativas.

APROXIMÁNDOSE A DENIS
No dispone de esa violencia escalofriante que hacía temible a Vicente Padilla, pero en cada nueva faena, viéndolo cortar orejas y rabo a los Teixeira, a los Pujols, a los Bryce Harper, todos en cero, se aproxima al pitcheo cerebral que exhibió durante su larga trayectoria Denis Martínez. En medio de nuestro entusiasmo posiblemente excesivo por la escasez de posibilidades, Erasmo da la impresión de estar en camino de ser un artista de la colina y pensamos, puede tener una excelente oportunidad de atacar la marca de 16 triunfos en una campaña de Denis, que fue arañada una vez por Vicente Padilla.

El domingo frente a los Yanquis, Rodríguez le pegó a una pelota que buscaba la esquina de afuera necesitada de mayor movimiento extra y la hizo caer en las tribunas. El bateador logró ganar el duelo mental que es la esencia del beisbol, pero solo fue un pequeño mordisco a otro gran pitcheo del pinolero, que obligó a los Rays, desesperados por un abridor para cubrir una de las bajas en la rotación, al prospecto Mike Montgomery, quien el domingo precisamente, buscaba su tercer blanqueo consecutivo lanzando para los Marineros de Seattle, una marca del equipo en poder de Randy Johnson.

A sus 25 años, con registro de 7-3 y 3.80 en efectividad, mejoría conseguida por ese 1.18 en sus recientes siete inicios, ya instalado como abridor, Erasmo es un pitcher que saliendo de la incertidumbre, ha llegado a provocar asombro convirtiéndolo en rutina y espantando a los incrédulos. Ojalá que no más vuelo de cuervos manchando su azul celeste.

 

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