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¿Qué es la esperanza? El brillo de una luciérnaga en la noche, quizás una breve sombra, o un relámpago que ilumina la emoción de poder conseguir algo. A eso tenemos que aferrarnos hoy cuando nuestra Selección Nacional de beisbol, dirigida por el inagotable Noel Areas, atravesando por un proceso de restablecimiento de su salud, enfrente del equipo de República Dominicana en el marco del torneo de beisbol de los Juegos Panamericanos, evento en el que nuestro deporte rey, ha obtenido desde 1951, dos medallas de plata y una de bronce.

Miremos a Vicente Padilla, confiando en que todavía, saliendo de una larga inactividad, recuperando la pasión por el juego que lo encumbró, podrá ser el soporte requerido frente a tan grande exigencia. Vicente tratará de abrirse paso utilizando latigazos no tan violentos como los vistos en Grandes Ligas, cuando parecía ser capaz de ser un ganador de 20 juegos o de aproximarse a un “no hitter”, pero si lo suficientemente bien manejados para desorientar al bateo enemigo. Un pitcher más de cerebro que de brazo, podría ofrecer hoy, mientras cruzamos dedos, la utilidad deseada.

10:00 de la mañana  hora de nuestro país, jugará la Selección Nacional contra República Dominicana debutando en los Juegos Panamericanos en Toronto, Canadá.

La alineación
Al levantarse el telón, cuando nuestras esperanzas tienen sentido, el equipo nica saltará al terreno en Toronto con Wiston Dávila como receptor compartiendo esfuerzos en esa posición con Janior Montes todavía batallando con problemas en el brazo; en el infield: Sandor Guido en primera, Ronald Garth en segunda, Iván Marín en el short y Darrell Campbell en tercera; en los bosques, Renato Morales, Dwight Britton y Ramón Flores, una zona muy bien cubierta, en tanto Justo Rivas funcionará como designado y Ofilio Castro, atento a entrar en acción, como un utility.

Según lo exteriorizado por el coach de pitcheo Cairo Murillo, detrás del brazo de Vicente Padilla, estarán como abridores, el zurdo Carlos Teller, Gustavo Martínez y Jorge Bucardo, con Wilder Rayo en los relevos largos y Darrel Leiva para los cierres. Se espera haber resuelto los problemas con acreditaciones que hacen peligrar contar con el equipo completo en el inicio del torneo.

Huellas imborrables
Desde el jonrón de Cayasso contra Estados Unidos en los primeros Panamericanos realizados en Buenos Aires, Argentina, 1951, hay muchas historias qué recordar: la fatalidad que rodeó al joven prospecto Rigoberto Mena en 1959 en Chicago; las cinco derrotas consecutivas en Cali, Colombia, 1971, con el posterior blanqueo del zurdo Herradora a Canadá; la grandiosa medalla de plata conquistada en Caracas 1983 con el jonrón de Sánchez contra Dominicana y el triunfo por 9-5 sobre Estados Unidos con McGwire, Surhoff y resto de una gran tropa; las estrepitosas y lacerantes derrotas por 18-0 y 17-1 frente a Estados Unidos y Cuba en Indianápolis 1987; la gran atrapada de Jeffrey Hammonds sobre batazo de Próspero González y el ponche a Medina con bases llenas en el noveno inning de un juego que se perdió 5-4 ante Estados Unidos en La Habana 1991; las victorias sobre Panamá y México para ganar la plata en Buenos Aires 1995; las grandes faenas monticulares de Olman Rostrán contra Estados Unidos y Cuba, y el “no hitter” de Cairo Murillo frente a Guatemala en Santo Domingo 2003; y esa medalla de bronce compartida en los confusos Panamericanos de Río Janeiro 2007.

Hoy, en medio de la incertidumbre, uno se pregunta ¿qué puede pasar con el equipo nacional de beisbol en estos Panamericanos de Toronto? La respuesta es a lo Tarantino: es lo que yo quisiera saber.

 

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