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No hubo forma de romper las cadenas. Ese pitcheo de Estados Unidos jefeado por Jake Thompson durante siete entradas de estricto amordazamiento, nos quitó hasta el aliento. Afortunados los grandes bateadores históricos pinoleros de diferentes épocas que nunca lo enfrentaron, porque igual que los de ayer, limitados a solo dos hits, estarían rascando sus cabezas creyendo haber visto venir hacia el plato bolas cuadradas, zumbantes, indescifrables. Cuando se reciben 14 ponches y solo puedes poner a circular tres hombres en nueve entradas, la pretensión de escapar al cero, es sencillamente una misión imposible. 

¿CÓMO PELEARLES?

La victoria de Estados Unidos por 6-0 pudo ser mayor, pero el pitcheo realizado por Samuel Estrada a lo largo de tres entradas y dos tercios, sujetó el ímpetu de sus artilleros  sorprendentemente, desconectándolos, hasta que regresaron en el octavo marcando por última vez contra Darrel Leiva. No había forma de pelearle el partido a uno de los “Goliats” del torneo de beisbol, a puño limpio contra látigos y fusiles. 

Sabíamos de ese pitcheo. Vimos como Nate Smith agigantado, solo permitió un hit a la ofensiva cubana, disparado por Raúl González después de tres boletos, facilitándole que empujara dos carreras. Ayer, fue más preciso con Thompson: el único corredor que el derecho vio sobre las bases mientras sacaba 21 outs ponchando a 10, fue Renato Morales, quien conectó hit al left en el tercer inning y se acostó sobre el cojín a esperar por algo más, sabiendo que difícilmente sería perturbado. 

ASI FUE EL MARTIRIO

Cada inning que moría con nuestros bates gimiendo, hacía nacer otro igual, en lo que parecía ser estaciones de un acelerado calvario. Estados Unidos, que llenó las bases sin poder anotar en el propio inicio contra Gustavo Martínez con par de cohetes y un golpe, asestó dos estocadas en el segundo producto de tres imparables consecutivos y una jugada de selección, agregó otras dos carreras en el tercero con el triple barrebases de Thomas Murphy, y una más en el cuarto por boleto a Almora, robo, mal tiro y hit de Bogusevic, estableciendo una ventaja de 5-0.

Samuel Estrada entró en acción con la amenaza de la aproximación al nocaut, aguijoneando a los nicas. No esperábamos verlo trabajar consistentemente deteniendo el intento de alud, pero lo hizo, sin temores, manejando bien sus lanzamientos. Salió de un serio problema con bases llenas apenas ingresando a la quema de ilusiones, ponchando a Murphy, y eso lo galvanizó. Colgó tres ceros superando algunas dificultades y le entregó la pelota a Darrel Leiva en el octavo. Fue entonces que Estados Unidos registró su sexta carrera por base, hit y roletazo de Kotchman. Lanzó el noveno por Nicaragua Junior Téllez, con tranquilidad, cuando ya todo estaba consumado.

UNA FUGAZ AMENAZA

Nicaragua edificó una posibilidad de escapar al blanqueo frente al relevista Brian Ellington, que golpeó a Ronald Garth y permitió hit de Darrel Campbell, quien batalló bravamente disparando cinco foules.  Con dos circulando sin out, entró Baumann para ahuyentar el peligro, lo que consiguió dominando a Sandor y ponchando a Wiston Dávila. Cerró el juego Paul Sewel con dos ponches a Arnol Rizo y Ofilio Castro. Finalmente, ese 6-0 con 11 hits disparados por Estados Unidos, fue un marcador decente, observando la clara diferencia existente entre los dos equipos. Parecíamos un peso mosca enfrentando imprudentemente a un pesado.

2 imparables bateó Nicaragua ante el pitcheo de Estados Unidos. Darrel Campbell y Renato Morales dieron los únicos hits. Estados Unidos disparó 11.

 

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