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Una vez más, Cuba nos arrebata un juego. Otro capítulo más de tan cerca y tan lejos. El error en tiro de Darrel Campbell en el sexto, una demoledora ofensiva cubana en ese macabro octavo episodio, y el relevo perfecto del astuto zurdo de 20 años Liván Moinelo, le cerraron a la Selección Nacional las puertas del paraíso. Se perdió 11-6 un partido que se estaba ganando 6-5 a la altura del octavo, batallando con el corazón en los dientes.

En un momento en el que Noel Areas como el Quijote estaba diciendo “Sancho no te preocupes que aún hay sol en las bardas”, esa obsesión mostrada por lo imposible, impulsada por los jonrones de Ofilio Castro y Sandor Guido, se derrumbó estrepitosa y dolorosamente. El poderío cubano hizo su aparición y resolvió el complicado duelo, masticando al pitcheo pinolero, que registró un inicio fuerte por parte del derecho Jorge Bucardo, alrededor de la ventaja de tres carreras sostenidas durante tres entradas.

Las tres primeras carreras nicas fueron producidas por Ofilio con un jonrón llevando por delante a Renato Morales, y roletazo impulsador de Dwight Britton, con el estelar cubano Freddy Álvarez, saliendo explotado, entregándole la píldora a Yander Guevara.  Los antillanos respondieron en el inicio del cuarto con dos outs y bases limpias con un jonrón de Frederich Cepeda y otro de dos carreras de Urmaris Guerra, después de un malabareo de Ronald Garth sobre batazo de Alex Malleta, que fue apuntado hit, equilibrando 3-3 la pizarra.

De inmediato, el revitalizado ataque nica, que entró al juego con 200 puntos de average, el más bajo del torneo, contragolpeó con solidez obligando al retiro de Guevara. Boleto a Ramón Flores y jonrones consecutivos de Sandor Guido, líder impulsador del equipo, y Janior Montes, recuperaron la diferencia de tres carreras con ventaja pinolera 6-3, altamente estimulante.

Imposible sospechar que el ingreso de ese tirador zurdo de 20 años, de inofensiva apariencia, Liván Moinelo, amordazaría rigurosamente nuestro bateo durante cinco entradas y dos tercios perfectos, retirando a 17 consecutivos. Haciendo desaparecer el ataque pinolero que había estado tan agitado, Cuba se encontró con un handicap inesperado: el error de Campbell con un mal tiro a segunda, malogrando la posibilidad del tercer out que cerraba el sexto inning con Padilla en la colina, afectado por el descontrol.

Las bases estaban llenas por dos boletos y un sencillo con dos outs, cuando Raúl González roleteó lento buscando el hueco entre short y tercera. Darrel le llegó bien a la pelota y con rapidez,  la sacó del guante con buen perfil de tiro. Pero lo hizo desviado y Cuba consiguió dos carreras que estrecharon la distancia 6-5. Emocionalmente, ese error golpeó el ánimo nica, y Moinelo aprovechó para agigantarse en la colina de enfrente.

El octavo inning, con el equipo nica a seis outs de la posible victoria, resultó catastrófico. Jonrones de Yorbis Barroto, José García y Alfredo Despaigne contra Gerardo Juárez y José Luis Sáenz, le dieron forma a una arremetida decisiva de cinco carreras que dobló nuestras rodillas al quedar atrás 10-6 con el pitcheo de localización tan bien manejado por Moinelo, torturante, haciendo terrible daño. Cuba cerró puertas agregando su carrera número 11 en el noveno.

Tanto batallar para volver a caer. Después de haber estado saltando de drama en drama, con balance de 1-4, ya descartados, hoy enfrentamos a Puerto Rico (10:05 a.m.) enviando a la trinchera al derecho Berman Espinoza. “Es la despedida, así que hay que ganar”, gritó Cairo Murillo antes de salir del dogout. Ya veremos ahora que no hay sol en las bardas.

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