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La despedida fue triste: perdimos 5-3 con Puerto Rico un juego que se estuvo ganando 3-1. Uno piensa abrazado a lo fatal: dichoso el árbol que es apenas sensitivo, no nosotros, seguidores de esta Selección Nacional por largos años, tan cargados de lamentos que nunca caducan.

Nuestro beisbol es pequeño, pero siempre lo hemos soñado en crecimiento, aunque eso no sea cierto. Pero ¿acaso tenemos algo grandioso como país? Por supuesto que el equipo de beisbol, pertenece a ese contexto, así que, con ciertas excepciones, cada participación en eventos internacionales de exigencia, incluye la resignación.

Por segunda ocasión en las 11 presencias de nuestro beisbol en Juegos Panamericanos, solo se gana un juego: en el accidentado torneo efectuado en Río de Janeiro 2007, perdiendo tres veces.

LA ÚLTIMA BATALLA

Un error en tiro a segunda de Janior Montes, facilitó en el segundo inning bajo una terca llovizna, la primera carrera de Puerto Rico en las piernas de Joiset Feliciano, pero Nicaragua hizo girar las cifras en el cuarto episodio, aprovechando un tiro desviado hacia tercera del pitcher Benigno Cepeda con dos circulando, buscando un out sobre machucón de Justo Rivas. Ahora los pinoleros ganaban 3-1, con Elvin García reemplazando a Berman Espinoza en la colina.

Doble de Richard Thon estrechó la diferencia y el hit productor de Antony García niveló el marcador 3-3 en el cierre del quinto, y en el sexto, otro doblete de Thon, impulsó dos, estableciendo el 5-3. La lluvia creció y suspendió el partido después del cero colgado a Nicaragua en el inicio del séptimo por José Ayala. Momentos después, se dio por finalizado el juego.

CIFRAS NOS CONDENAN

Últimos en bateo y pobres en pitcheo, no se podía pretender mucho. Aquí no contamos con un par de brazos como los de Wilton López y Juan Carlos Ramírez, quienes en un torneo de menor rango como los CA y del Caribe de Veracruz, llevaron al equipo a la final con Cuba. Vicente Padilla, sin alcanzar el nivel de rendimiento deseado, ofreció su mejor esfuerzo. No fue suficiente, y los trabajos de Berman Espinoza y Samuel Estrada parecieron aislados.

¿Fue una debacle? Se le peleó con bravura a Dominicana y se mantuvo a Cuba por siete entradas con sus barbas en remojo, agregando la victoria casi escrita frente a Colombia. Eso fue lo meritorio. En el 2007 con solo una victoria sobre Dominicana en cuatro juegos, en un torneo casi en broma, se compartió el bronce con México que no quiso jugar el duelo decisivo, y ahora, se gana un juego perdiendo cinco veces. Obviamente, mala nota.

No busquemos justificaciones entre la nada. Ese es el tamaño real de nuestro beisbol. Somos pequeños, y en el nuevo paralelogramo de fuerzas, parecemos condenados a seguir siéndolo. No es fácil crecer sin disponer de las exigencias requeridas.

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