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Nuestro beisbol está haciendo maletas para regresar a casa. El sobrepeso de las esperanzas finalmente rotas, ha desaparecido. Fuera de la esfera de responsabilidades mayores en este tránsito por Toronto es natural sentirse liviano, aunque deprimido. Después de un triunfo y cinco reveses, el único exceso que tenemos es de frustración, conscientes que no pudimos ir más allá, por no estar lo necesariamente armados y carecer del nivel de competencia requerido. Es decir, porque era imposible.

SIEMPRE QUEDAMOS CORTOS

Por supuesto que la pérdida de tres jugadores de terreno, en los tres primeros juegos, impidió que el Cuerpo Técnico dispusiera de facilidad para maniobrar, pero revisando las imágenes no creo que hubiera provocado cambios tan significativos. Ronald Garth, el mejor hombre en el primer juego, podría no haber iniciado como titular de acuerdo con ciertas consideraciones previamente escuchadas, y más adelante se demostró que frente al autoritario pitcheo de Canadá, antes del aterrizaje de los ausentes, la ofensiva lució mejor que contra Estados Unidos, limitados a dos hits con ellos adentro.

¿Cómo se explica, que desde tiempos inmemoriales, remontándonos a 1935 en los Juegos  Centroamericanos y del Caribe realizados en San Salvador, la época de grandeza de los hermanos Cayasso y Herbie Carter, Nicaragua no haya podido ganar un torneo regional, panamericano, mundial o copas? Hemos tenido una gran cantidad de mánager extranjeros, asesores, y nada. Siempre nos quedamos cortos.

GRAVE PARA NICARAGUA Y CUBA

En 1999 durante los Panamericanos de Winnipeg nos convencimos que en el futuro inmediato o largo todo sería más difícil. No por el regreso a la madera, que reduciría los índices de violencia en el cajón de bateo, sino por el ingreso de los peloteros profesionales. Recuerdo haber enviado una nota amplia sobre ese tema desde Laussane, Suiza, una vez concluida la reunión después de haberlo sometido a discusión con Carlos García, quien me invitó, y con el cubano Manolo González Guerra.

Los más afectados serían Cuba, que vería recortarse drásticamente su supremacía como lo comprobó en Winnipeg pese a ganar en forma angustiosa la medalla de oro obviando dos derrotas, y Nicaragua, sin suficiente material en las Ligas Menores para ser competitivo. Cierto, en ocasiones como en el 2003, el equipo pinolero ha funcionado más allá de sus posibilidades reales, pero de ninguna manera es una constante.

UN PLAN DE EMERGENCIA

Sí podemos tener un mejor equipo que este con las incorporaciones de Everth Cabrera, Cheslor Cutberth, Elmer Reyes, Wilton López, Juan Carlos Ramírez y Erasmo Ramírez, sin embargo, al abrirse las puertas para ellos, también se abrirán para los profesionales de otros equipos con una población superior tanto en las menores como en Grandes Ligas, y la diferencia volvería a sentirse.

Lo esencial es buscar cómo saltar hacia delante frente a las adversidades. Hoy las exigencias para meterse en la pelea son mayores, verdaderos retos. Pienso que el Pomares debe mantenerse sin alteraciones, pero cuando se tenga un compromiso como los Panamericanos, o las eliminatorias para el próximo Clásico, se debe sacar a los jugadores de la Preselección, organizar un Cuerpo Técnico competente aunque sea necesario contratar a alguien como Van Tasell para jefearlo, rodear la preparación del equipo de las condiciones que se requieren, y garantizar un fogueo lo suficientemente intenso.

SIN DINERO NO HAY PROGRESO

No es nada nuevo para nosotros, aunque en ocasiones, con todo eso, hemos naufragado como en Cali 71 e Indianápolis 87. Ese proceso, necesita de una fuerte inversión, y solo el apoyo económico mueve el deporte, tanto en Cuba como en Canadá y Alemania. Sin ese aporte, que le permitió a Cuba convertir su deporte en una eficiente arma para promover su revolución, no iremos a ningún lado.

Se trata de pisar tierra firme y proceder en serio. En el deporte actual no se bromea. Con todo y el gran equipo que presentó Estados Unidos, ha estado dos veces a la orilla del descarte en el beisbol de estos juegos: una con la obligación de ganarle al invicto Canadá para no ser eliminado por Dominicana, lo que consiguió contrapronósticos; y otra, teniendo que voltear en los tres últimos innings, un marcador en contra por 5-1 frente a Cuba, que se estaba salvando.

¿CÓMO FORTALECERNOS?

En esta nueva correlación de fuerzas, como decíamos hace un par de días, nos vemos pequeños, lo cual nos empuja a hacer una revisión exhaustiva de las fallas y encontrar la forma de fortalecernos, estando conscientes que el beisbol, pese a su debilitamiento, sigue siendo prioritario por el interés sostenido y su producción de figuras en relieve, ahora con Erasmo Ramírez destacando en las mayores.

Hay que desarrollar el beisbol menor, pero aquí hemos visto brillar en diferentes rosters hasta peloteros menores de 21 años, por demostrar que han alcanzado el nivel de competencia. En el Mundial del 72, Denis, Chévez, Porfirio que no alcanzó, Cuarezmita y Valeriano, eran chavalos con capacidad de fajarse en aquel beisbol internacional que ya no existe. 

Desde antes de la construcción de las Pirámides se juega beisbol menor en Nicaragua. Cayasso no empezó a los 25 años. A esa edad ya era figura respetable como decía Conrado Marrero. Ahora ¿qué proyecto a largo plazo hemos visto funcionar en Nicaragua? Si queremos engañarnos, somos libres de hacerlo.

DUELE ESTE ATRASO

Terminamos de hacer maletas sabiendo que dentro del marco de limitaciones que afecta a nuestro beisbol no podíamos pretender mucho, que ir más allá se convirtió en una misión imposible. Cuba, pese a verse sumergida en dificultades al estar perdiendo material, sigue teniendo más  nivel, en tanto Estados Unidos y Canadá parecen inalcanzables. 

Agreguen que Dominicana, Puerto Rico, México y Venezuela disponen de posibilidades para armarse mejor. Así que no podemos cruzarnos de brazos, cerrar los ojos y resignarnos. Algo hay que hacer para dar un paso adelante, tratando de evitar el parqueo, y lo que es más grave, el atraso.

Es algo que duele, y mucho. Lo digo por los aficionados, no por los dirigentes.

6 es la mayor cantidad de triunfos nicas en un torneo de beisbol panamericano. En 1983 y en 1995. Dos medallas de plata.

2 son las más grandes palizas recibidas por Nicaragua en estos Juegos, 18-0 y 17-1 ante Estados Unidos y Cuba en 1987.

5 la máxima racha de victorias nicas sin perder en el 2003 en Santo Domingo. Y quedamos sin medalla.

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