Edgard Tijerino
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REGRESO A CASA.- Después de 10 días en Toronto, nos alegra reencontrarnos con el gallo pinto y el pinolillo, medallas de oro que aquí tenemos y disfrutamos desde nuestra niñez…Fue interesante, útil y agradable ir a las Cataratas del Niágara en un viaje de casi hora y media desde el Hotel Sheraton, con un costo de 98 dólares y un guía que no paró de hablar y casi enloquece a los 50 pasajeros del formidable autobús…Admito, a los casi 72 años, que eso no entraba en mi agenda del resto de vida, pero se presentó la oportunidad y la tomé…En el tour con varias paradas, incluyendo un pueblito inglés y una cata de vinos hechos con uvas congeladas, integrantes de un grupo musical mexicano, hacían las traducciones que Miguel Mendoza y este prójimo aprovecharon para entender…La vista de las cataratas desde el lado de Toronto, es frontal. Se ven las dos en toda su majestuosidad y amplitud. Me dicen que desde el lado de Nueva York, es diferente, porque es como verlas de espaldas, aunque cuando vas en los barcos con capotes rojos y azules para diferenciar, se ve igual…Sentí cierto temor cuando nos acercábamos a las caídas. ¿Y si fallan los frenos? Antes yo era un optimista incurable, pero después de ver todo lo que pasa por aquí, he ido cambiando de actitud. No pasó nada, excepto la mayor intensidad de la brisa.

ADIOS TORONTO.- No voy a olvidar la inmensidad de ese Sheraton Center en el propio ombligo de la ciudad, frente a la plaza de los shows que agitaban cada noche con exhibiciones de música, incluyendo los fuegos artificiales fuera de la imaginación…La compra y revisión diaria para hacer recortes de los periódicos The Sun, Star y The Globe, la hacía antes del desayuno en el piso 43, que estaba incluido…Los viajes cortos de apenas tres cuadras al gigantesco Eaton Center, que parecía reunir mil tiendas, con multitudes que lo hinchaban sobre todo sábado y domingo; el recorrido de casi nueve cuadras al Roger Center estadio de los Azulejos; las colas en las decenas de carritos con Hot Dogs y Hamburguesas en la plaza…La  belleza de las muchachas que uno encontraba cada tres metros, como si las fabricaran en serie; lo raro de encontrarnos con un Toronto tan caliente como Chinandega, sin necesidad de andar cargando chaquetas; los terribles escalofríos provocados por la revisión de precios en algunos restaurantes como el Morton y el Ruth Chris, que obligan a tirar el menú como si fuera brasa encendida; la vista de la elevadísima torre blanca que servía para orientarse a cualquier hora; y por supuesto la cena de despedida que uno la siente más sabrosa que las otras.

LA VILLA.- Ubicada muy céntrica y lo necesariamente confortable, ofrecía la mejor comida. Todos querían ir al almuerzo o la cena, hasta los delegados que estaban en el Westin, con restaurante giratorio…En el propio aeropuerto de Toronto, uno pasa de inmediato por Inmigración de Estados Unidos. Está al otro lado de la línea de chequeo interno, y se tiene que ir con todas las maletas para una continuación del proceso. Incluso aparece un mensaje en el celular, que te dice estás en Estados Unidos, como ocurre también en las Cataratas…Se da por un hecho que el pinolero José Luis Huete, será seleccionado como el coordinador más eficaz de todas las delegaciones…Un gran conversador y excelente profesional el Dr. Morales, médico del campamento nica, tiene una paciencia bíblica para aguantar a cualquiera…Cuando chavalo, el sistema nervioso de Emmett Lang se alteraba en cualquier deporte, hoy como Presidente del CON, se le observa con sangre fría…El premio de mejor atención hay que otorgárselo a María Antonieta Ocón, en tanto Xiomara Larios cruza dedos al iniciarse el atletismo, corazón de estos Juegos…Agradezco a Diana, la laboriosa e inteligente voluntaria colombiana, por todas sus atenciones y aguantar mis bromas. Nos llevó al aeropuerto contra reloj.

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