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  • AFP

Cuando Félix Sánchez se fue diciendo adiós del estadio tras su esfuerzo infructuoso el miércoles por clasificarse a la final de los 400 m con vallas de Toronto-2015, se estaba despidiendo de los Juegos Panamericanos, mas no de las pistas.

En su mente brilla la esperanza de los Juegos Olímpicos de Rio-2016. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y el dominicano Félix Sánchez se aferra al refrán como un náufrago a los últimos restos de su nave.

“Sé que no tuve una buena carrera hoy, pero igual me prepararé mejor para conseguir la marca y clasificarse a Río”, dijo Sánchez al terminar su carrera en el estadio de la Universidad de York. A los 37 años, y casi 15 dando zancadas sobre las vallas de todas partes del mundo, al llamado “Súper Félix” se le ha acabado el tiempo, aunque él se empeñe en seguir estirando lo inevitable.

“Canadá me ha tratado mal, porque en Winnipeg no he ganado ni acá tampoco. Se acabaron los Panamericanos para mí”, dijo Sánchez el miércoles.

Lució lento
Un Félix Sánchez desconocido, lento y sin la explosividad que le llevó a ganar los títulos olímpicos de Atenas-2004 y Londres-2012, quedó cuarto en su semifinal a 1.4 segundos del ganador.

“No tuve una buena arrancada y no pude con la ventaja que me sacaron al inicio”, explicó.

Félix no estará en la final del jueves, tras su cuarta consecutiva en Juegos Panamericanos. Pero su historia en citas continentales nadie se la puede quitar: cinco medallas en Juegos Panamericanos, una de oro en Santo Domingo-2003 y otra de bronce en Guadalajara-2011. También ha sido clave para poner a República Dominicana en el mapa mundial del atletismo, ganando medallas de varios colores y en numerosos escenarios con el relevo de 4x400.

Un legado, una historia
Nacido en el Bronx, en el corazón de Nueva York, de padres dominicanos, pudo haber competido como estadounidense, pero decidió hacerlo como dominicano cuando acabó sexto en las clasificatorias de Estados Unidos para el Mundial de Sevilla-1999.

Bajo la bandera de República Dominicana ganó los mundiales de atletismo del 2001 y del 2003 y fue plata en el del 2007 en los 400 metros con vallas.

Félix frenó la racha victoriosa de Estados Unidos en esta disciplina, que duraba dos décadas desde que Edwin Moses triunfó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, cuando el 28 de agosto de 2004 ganó en Atenas la primera medalla de oro olímpica de la historia de la República Dominicana.

Se mantuvo invicto en 43 carreras, desde julio de 2001 hasta mediados de 2004, cuando se lesionó la pierna izquierda faltando 200 metros para el final de la penúltima competencia de la Liga Dorada Europea en Bruselas.

Desde entonces, su carrera tuvo altas y bajas. Cuando muchos le consideraban acabado, sorprendió con el título en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, demostrando ser un sobreviviente.

“Muchos no han creído en mí, y mira, gané los Olímpicos de Londres. ¿Por qué no puedo dar otro palo en Río (2016)?” le preguntó a los periodistas.

Esté o no en los próximos Olímpicos, su legado ya está cimentando en el ejemplo que le dio a los niños dominicanos para interesarse por una disciplina desconocida en un país donde el beisbol es religión.

“Super Félix” les mostró que corriendo se puede llegar lejos también.

Tan lejos como ha llegado su relevo, Luguelín Santos, subcampeón olímpico de Londres y de los Panamericanos de Guadalajara-2011, y el primero en abrazar a su mentor cuando salió del estadio este miércoles, diciendo adiós a una carrera.

 

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