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  • AFP

Después de perder en cuartos de la Copa América de Chile contra Paraguay y de ser vapuleada 7-1 por Alemania en semifinales de su Mundial hace un año, a Brasil le quedaba el pequeño consuelo de colgarse el oro en los Juegos Panamericanos, pero a este paso...

La 'Canarinha' se despidió el jueves de los Juegos de Toronto-2015 al caer en semifinales por 2-1 ante Uruguay y se vuelve a quedar con las manos vacías.

Con un fútbol plano, carente de profundidad y sin ambición, Brasil salió escaldada del Estadio Panamericano de Fútbol CIBC de Hamilton. Y eso que lo tenía todo a su favor...

Rara vez lo tendrá más fácil para avanzar a una final.

A los 10 minutos de partido se encontró con un futbolista más por la expulsión del zaguero charrúa Mauricio Lemos, que le propinó un puñetazo a un brasileño y encaró antes de tiempo el túnel de vestuarios.

Y ni con esas. Como si siempre fueran a tener tiempo para ganar el partido, los brasileños parecían conformes con el 0-0. Sabían de su superioridad numérica y no tenían prisa.

Dejaron que Uruguay se lo creyera y la Celeste gozó de las mejores ocasiones para marcar en los primeros 45 minutos pero les faltó acierto de cara al arco.

Brasil golpea primero

En la segunda mitad, todo varió pero sólo parcialmente. Los charrúas se echaron demasiado atrás y sólo como consecuencia de ello Brasil fue ganando metros sobre el terreno de juego.

Su tanto llegó de penal...y de rebote: Guillermo de Amores adivinó la intención de Clayton pero el rechazo le cayó en sus botines y no erró.

Quedaba un cuarto de hora pero los auriverdes se inmolaron: Erik vio la roja por una patada por detrás a destiempo y Brasil se descompuso. Tembló y Uruguay no perdonó.

Uraguay le da vuelta al marcador

En dos minutos mágicos le dio la vuelta al partido y se llevó la victoria mientras sus rivales, cabizbajos, no se explicaban lo que había pasado.

Habían dejado escapar la ventaja, numérica y en el marcador, en 120 fatídicos segundos y estaban fuera de la final.

El árbitro había pitado el final, ya no había espacio ni tiempo para el "ya ganaremos".

Brasil y hacer las maletas antes de tiempo se han hecho costumbre en los últimos campeonatos. Los Panamericanos debían ser un consuelo, un premio de consolación, y han acabado sumándose al saco de pesadillas que arrastran desde hace años. El eco del 'Mineirazo' sigue resonando con fuerza.

El 'jogo bonito' ha muerto y la casaca del fútbol eficaz y la victoria a cualquier precio no le sienta nada bien a la 'Canarinha'. Dicen que los polos opuestos se atraen pero esta nueva faceta, tan alejada de su historia, parece que repele los grandes resultados.

Dicen que el tiempo pasado siempre fue mejor y, en el caso de Brasil, es lo único que queda.

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