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Nos toca Jamaica en la tercera fase de la eliminatoria mundialista rumbo a Rusia 2018 y el pesimismo de no avanzar volvió a aparecer. Pero ese pesimismo es la realidad de lo que va a suceder, solo un milagro extraordinario haría que avanzáramos a una cuarta ronda, un acontecimiento que sería histórico para nuestro humilde futbol.

Es muy fácil ser optimista desde el punto de vista del fanatismo y amor que podemos tener hacia una Selección. Pero acá no se trata de involucrar sentimientos, sino de analizar la realidad de las cosas; simplemente no tenemos con que ganarle a Jamaica, un equipo plagado de futbolistas que juegan en distintos equipos europeos y también en otras Ligas como Estados Unidos y Canadá.

Jamaica está a un nivel demasiado superior al nuestro. Este era el peor equipo que nos podía tocar, mundialista en 1998, con experiencia en Copa América, acostumbrado a enfrentarse a conjunto potencias de la región como México y Estados Unidos,  además finalista de la Copa de Oro.

¿Y nosotros qué? Nicaragua le ganó a una raquítica Anguila y después venció a Surinam, este último triunfo si tiene un poco más de merito, pero tampoco hay que celebrarlo como un Mundial. Avanzamos y punto hasta segunda ronda, ya se cumplió, no hay que exigir más,  pero contra Jamaica aunque cueste reconocerlo no habrá milagro, ese sueño es una fantasía.