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Los carritos de bomberos o avioncitos no fueron parte de sus juguetes en los primeros años de su niñez. Al tener conciencia, sus primeros objetos de diversión fueron un bate, una pelota y un guante; apenas cumplió dos años de edad y ya usaba vestimenta de beisbolista. Francisco Rayo se dio cuenta que había nacido el heredero que posiblemente un día llegue a Grandes Ligas.

Ese es Elián José Rayo Urrutia, el pequeño de 12 años originario de Matagalpa, nació cobijado por el beisbol. El menor de los hermanos Rayo --su hermana Jesbeling tiene 17-- traía en sus venas la pasión de sus antepasados, su padre jugó en Primera División, actualmente su tío Wilder continúa activo, ambos fueron firmados por organizaciones de Grandes Ligas años atrás, y aunque nunca llegaron a Grandes Ligas, Elián quiere romper y ser el primero.

El muchachito está brillando en el Mundial U12 en Taiwán. Considerado el mejor pelotero de la Selección Nacional, continúa cumpliendo con las expectativas que tenían sobre él. Su actuación sublime contra Cuba, a quien blanqueó 4-0 la noche del miércoles, recentándoles 9 ponches, confirman que apenas con 12 años se le puede considerar uno de los mejores prospectos del país y posiblemente un pelotero que puede ser firmado.

Su museo

En el kilómetro 94 carretera a Matagalpa, específicamente en la comunidad San Rafael del Jobo, allí se crió y vive el pequeño de los Rayo. Su casa tiene el aspecto tradicional con tejas en el techo, no es ostentosa. En la sala, una pared está llena de recortes con todos los trofeos y medallas que ha cosechado en sus primeros 12 años de vida.

Ese es el museo del niño con recortes de periódicos sobre sus actuaciones, fotos de su papá cuando jugaba beisbol y de su tío también. También hay imágenes del bebé de 2 años cargando un bate y haciendo swing, y por último una fotografía con el presidente Daniel Ortega tomada el año pasado durante el recibimiento que les hizo el máximo mandatario del país, después de ganar medalla de oro en el Campeonato Panamericano, está entre los más preciados que tiene el jugador.

Toda la familia de Elián Rayo, padres, abuelos, tíos, y sobrinos.En las afueras de su hogar, un jardín adorna el patio, y a pocos metros hay un corral con vacas y terneros. Su papá también se dedica a la ganadería y agricultura. Elián no solamente aprendió a jugar beisbol, sabe arrear ganado y en ocasiones cuando tiene días libres, sin la presión que le ejercen los estudios en la escuela de Darío, donde actualmente cursa el tercer año de secundaria, ordeña vacas.

“Desde pequeño andaba con Elián en los campos de beisbol. Esto es una herencia que llevamos, a mí me firmaron, también a mi hermano Wilder. En un día libre él me ayuda a ordeñar, por eso tiene fuerza. Le pongo las vacas con las tetas más duras, para que tome más fuerza”, comenta el padre de Elián.

Alegría total

Durante esta semana, ese hogar se ha convertido en el santuario donde sus familiares, tíos, primos y abuelos celebran los éxitos de la Selección Nacional y por supuesto de Elián. Cuentan sus padres que apenas el miércoles pudieron ver en vivo un juego de Nicaragua, el corazón de Francisco se hinchó de emoción cuando le comunicaron que Canal 6 transmitiría el desafío en el que su hijo sería el mejor jugador.

“Estamos alegres, mi hijo está saliendo adelante, sin duda es un orgullo verlo lanzar por televisión. Antes de que emprendiera el viaje hacia Taiwán Elián me dijo: “Te estoy ganando, porque vos cuando estabas pequeño nadie te conocía, a mí todos me conocen, eso significa que llevo mejores proyecciones que vos”. Y es cierto, yo le digo a mi hijo que llegará a Grandes Ligas, yo no lo pude lograr pero él sí, porque es mejor que yo. Ojalá que todo el equipo pueda pelear por la medalla de oro”, cuenta don Francisco.

“Ese triunfo contra Cuba es histórico. En cualquier categoría es difícil ganarles, los mayores nos intimidamos después del quinto inning, pero estos niños no, ellos siempre creen que van a ganar y lo hacen, esa es la diferencia de mentalidades entre los mayores y los niños”, agrega Rayo, quien tuvo la oportunidad de lanzarle a Cuba en sus años como pitcher de la Selección Nacional.

Pero no solamente el papá ha vivido días de emociones intensas, también su madre, entre lágrimas y gozo, se come las uñas mientras el niño está jugando. “Me pongo supernerviosa cuando veo lanzar a mi hijo, me levanto de la silla, casi lloro, me emocionó demasiado. No podía dormir después de la victoria de mi hijo contra Cuba, quería hablar por teléfono con él pero no  pudimos comunicarnos”, confiesa doña Marjorie.

No se vuelve loco

Los padres de Elián están conscientes de que su hijo ha empezado a cosechar fama. El pequeño encuentro que el niño tuvo con el presidente Daniel Ortega el año pasado y las constantes apariciones de este en los medios de comunicación aumentaron la proyección de Elián a nivel nacional. Él y sus compañeros son la sensación del momento en el deporte pinolero.

“Elián no se va a enfermar por fama. Si llega a tener dinero siempre le digo que sea humilde, porque a esas personas todo mundo lo quiere. Es un niño tranquilo, apartado, ojalá y siga manteniendo esa personalidad. Le pregunté sobre las palabras que cruzó con el presidente Daniel Ortega y me dijo: “Me preguntó por usted papá, me dijo que le mandaba saludos”. Me puse a reír y le pedí que le dijera que no me mandara saludos, mejor dinero porque lo necesito (ríe)”, dijo Rayo. “Elián estaba contento y orgulloso por estar cerca del presidente, me comentó que el comandante le dijo que era un muchacho grande y él le respondió: ‘Solo lechita bebo’”.

Sueño y proyecciones

Fuera de los terrenos de juegos, Elián es todo lo contrario al niño imponente que sube al montículo y ejecuta disparos desconcertando a bateadores. Rayo es tímido, la popularidad que ha ganado no distorsionó su manera de ver la vida, vive su día a día como un niño común. Juega con su papá, hace tareas con su madre, se divierte con sus primos, y en la tarde durante dos horas juega beisbol en un campo que está cerca de su casa.

“Es un niño muy tranquilo, callado, respetuoso, se da a querer con todo mundo. No le gustan las fiestas, por el momento, le inculco que tenga amistades y que sea obediente con las cosas que le ordenan. No creo que vaya a cambiar en el futuro, Elián va por buen camino, mi hijo tiene grandes proyecciones”, indicó su padre, quien contó que al niño lo han buscado muchas academias, incluso una de El Salvador se interesó por él, pero no tiene ningún interés de que otras manos pulan el talento de su hijo.

“No me voy a equivocar con mi hijo, a él lo van a firmar y va a llegar muy lejos. Lo han buscado muchas academias, pero no lo he querido dar, me gusta tenerlo, cuidarlo. El entrenamiento se lo voy a dar yo, porque he aprendido mucho del beisbol, su tío también sabe. Cuando Elián coja más madurez lo vamos a entrenar más fuerte, ahorita está pequeño, nosotros nos vamos a encargar que él progrese y firme. Siempre le digo que practique diario, correr, que nadie se lo diga. Lo vivo aconsejando, tiene que prepararse mentalmente, si él no se preocupa se va a quedar en el camino, todo depende solamente de él. A la mamá le dice que va a construirle una casa de dos pisos, dice que va a llegar a Grandes Ligas. Tiene todo el potencial para lograrlo”, finalizó Rayo.

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