•  |
  •  |

El día que iba a debutar en las Mayores, el 8 de junio contra los Medias Blancas de Chicago, el puertorriqueño Carlos Correa se levantó en la madrugada, se puso el uniforme de los Astros de Houston y pensó en lo que podría ser su primer turno al bate como un big leaguer de apenas 20 años. Había soñado, como diría Gabo, que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna y que en el juego dispararía su primer hit, como en efecto ocurrió, frente al “as” Chris Sale.

Al día siguiente, el raro short stop de 6 pies 4 pulgadas y 220 libras, es decir con la fisonomía de Cal Ripken, conectaba su primer jonrón estremeciendo a Zach Duke y moviendo hacia él, las miradas del beisbol. Apenas el tercer pelotero latino en ser primera selección en un draft global de las Grandes Ligas después de Alex Rodríguez y Adrián González, según el informe publicado, Correa también tuvo tiempo para realizar su primer robo y exhibir un gran brazo desde las profundidades de ese hueco que puede observarse entre short y tercera para sacar un gran out. ¡Uhh, un pelotero con todas las herramientas!

FRENTE A VIEJO RETO CORREA VA CAMINO A SER UNA ESTRELLA. AFP
A simple vista, espoleando la ansiedad de los expertos, se trata de un fenómeno de 20 años.  “Sin la menor duda, es una posible aproximación a lo que fue Roberto Clemente”, me decía ayer Oswaldo Gil, un veterano dirigente del beisbol en Puerto Rico, amplio conocedor del apasionante deporte y sus secretos, quien siempre, por esa exigencia natural que le conozco desde cuando me llevó a trabajar a la isla en 1973, sacándome de los escombros del terremoto, ha sido muy prudente en sus consideraciones, sobre todo si se trata de comparaciones con Clemente.

Oswaldo se encuentra aquí, invitado junto con Héctor Cardona, presidente de la Odecabe, para la inducción de Clemente a nuestro Salón de la Fama. Además de un admirador de Clemente, fue tan amigo del astro, que como presidente del beisbol amateur en Puerto Rico logró convencerlo para que se hiciera cargo de dirigir al equipo boricua en el Mundial de 1972 en Nicaragua, recortándole unas merecidas vacaciones después de disparar su hit 3,000 cerrando la temporada. Me sorprendió que Oswaldo se atreviera a un vaticinio de ese tamaño con Correa.

CIFRAS QUE ASOMBRAN
La tarde del sábado, contra Arizona, el joven Correa, sin cumplir dos meses de actividad en las Mayores, nombrado el Novato del mes de Junio en la Liga Americana, continuó impactando al conectar sus jonrones 11 y 12, llegar a 32 empujadas incluyendo siete partidos de tres imparables y uno con tres robos de base. Lo que está haciendo presentando credenciales antes de su cumpleaños 21, es sencillamente fantástico y nos hace recordar que el primer año de Clemente, antes de erosionar y llegar a ser lo que fue, resultó discreto en cifras con 5 vuelacercas, 47 empujadas y 2 robos en 124 juegos, registrando .255 de promedio.

Viniendo de la pobreza, Correa, el pelotero que nació en Santa Isabel y fue entrenado pacientemente por su padre, logró abrirse paso consistentemente en las Ligas Menores hasta obligar a los Astros a promocionarlo. Los informes proporcionan detalles muy llamativos. Correa ha sido también un mejor alumno que consiguió estudiar en un colegio bilingüe para no necesitar traductor cuando escalara el Everest de las Mayores. Tuvo en sus manos diferentes ofertas de becas mientras imponía su clase en Doble A con promedio de .385 en 29 juegos con el Corpus Christi, necesitando apenas 24 partidos con los Grizzlies en Triple A para dar el salto a la Gran Carpa.

PARECE SER ALGO REAL
Ahora lo tenemos golpeando la mesa en la cima del beisbol, con la luna en el centro del cielo y un aire estimulante. En Puerto Rico piensan que se trata de “Otro Clemente”, mayúscula pretensión que fabrica a cualquier pelotero un reto tan grande como mover una montaña. “Otro Clemente” implica ir más allá de sus cuatro cetros de bateo, sus tres mil imparables y resto de sus cifras; se trata de mostrar en todo instante ese fuego que nunca se apaciguó persiguiendo un batazo en la profundidad de los bosques, lanzado hacia la próxima base pisando el acelerador a fondo, crispado en el cajón de bateo con su mirada fiera, concentrado en la búsqueda casi desesperada de la victoria, consciente que los triunfadores nunca se rinden.

Entre tantos “Próximo Clemente” estuvo el nicaragüense David Green, quien como todos, incluyendo Rubén Sierra, se quedó corto y ese es el reto que enfrenta desde muy temprano Carlos Correa; no ser un esplendor efímero, convertirse en algo real, como lo fue antes del escándalo de los esteroides Alex Rodríguez.

EXUBERANTE CONFIANZA
La búsqueda del presente parece haber terminado para Carlos Correa, empeñado ahora en trazar un futuro resplandeciente, que responda plenamente a las expectativas. En beisbol, nunca las predicciones son certeras. Incluso el tan promocionado Kris Bryant, señalado para producir un impacto instantáneo con los Cachorros de Chicago después de un entrenamiento primaveral fuera de serie, impresionando a moros y cristianos, ha perdido ritmo y tendrá que tomar tiempo para el crecimiento que le fue diagnosticado.

Correa usa el número 1 y se muestra exuberante de confianza, lo que contrasta con su juventud y ser un debutante. “Él tiene el enfoque que se necesita en las Grandes Ligas, así que no debemos esperar más. ¿Qué importa su edad?”, dijo el gerente de los Astros A. J. Hinch, quien estuvo observando a Correa por una semana en las menores. Ahora, como tercer bate de Houston,  se le considera un relámpago inminente, y permanente.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus