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Aunque estaba Argelio Córdoba entre la decena de nuevos incorporados al Salón de la Fama de nuestro deporte, el momentáneo rejuvenecimiento de los nueve presentes alrededor del eterno recuerdo de Roberto Clemente, no fue una “brujería”. Cada uno de ellos, desde Dora Porras hasta Danilo Álvarez, pasando por Arnoldo Muñoz, Gerardo Barrios, Manuel Solís, Ronnier Mendieta, José “El Sorbetero” Castillo, Hernán Flores y el propio Argelio, parecieron rejuvenecer por unas horas en el Salón Darío del Hotel Crowne Plaza, recibiendo sus medallas y develizando sus placas, mientras creían cabalgar nuevamente hacia la grandeza, sobre el potro de emociones que creían debilitadas por el implacable paso del tiempo.

OSWALDO “SE TRABÓ”
El “ombligo” del acto, quizás el mejor de todos los vistos hasta hoy en las ceremonias del Salón, fue la confirmación de que en Nicaragua Roberto Clemente vive actualizado, sobre lo cual habló aguijoneado por la emoción a ratos incontrolable, el Lic. Oswaldo Gil, quien lo hizo venir a Nicaragua en 1972 como mánager de Puerto Rico, en lo que fue una presencia de amor a segunda vista, porque en 1964, cuando estuvo por aquí con los Senadores de San Juan en aquella Serie Interamericana, su contacto con la gente fue muy breve.Argelio Córdoba, mánager destacado en el beisbol nacional.

Oswaldo, pese a esa facilidad que tiene para comunicarse con el público, “se trabó” graficando con un nudo en la garganta, con su corazón latiendo acelerado y los ojos vidriosos, lo que fueron las últimas horas de Clemente en San Juan antes de entrar al avión que no terminó de elevarse. Agradeció al presidente del Comité Olímpico Nicaragüense (CON) y del Salón, Emmett Lang, la invitación hecha a él y al presidente de Copabe Héctor Cardona, para estar en la actividad que calificó de excelente y aleccionadora, asegurando que va a proponer algunas transformaciones en esa dirección en la isla, entre ellas la escogencia de cada nuevo miembro de su acompañante.

EL RETO, SEGUIR MEJORANDO
Como en los últimos años, el Lic. Iván García fue el conductor de la ceremonia, con apertura del presidente de la Asociación de Cronistas Moisés Ávalos. En su intervención de cierre, Emmett fluído y bien conectado, retrocediendo en la máquina del tiempo, se refirió a cada uno de los que ingresaron, haciendo notar que se han abierto espacios para discutir las futuras candidaturas con periodistas interesados en participar y contribuir y dirigentes de federaciones,  agregando que se está avanzando en controles y en instrucción, para evitar desviaciones. “Hay mucho que mejorar y, por supuesto, mucho por hacer”, dijo.

Por la nueva promoción tomó la palabra Danilo Álvarez, quien admitió sentirse con el sistema nervioso alterado consecuencia de la emoción, y el captador de mayores simpatías fue Argelio, ese “Brujo” que todavía tuvo aliento para moverse al ritmo de un cha-cha-chá, y quien como pelotero, entrenador y mánager almacena grandes historias. Su hijo Sergio gritó: “¡Ahora sí, la medalla vino!”, haciendo referencia a la famosa frase de Argelio en 1987 antes de viajar a Indianápolis: “La medalla viene”, regresando con las manos vacías.

 

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