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Eran las 10:00 de la mañana y en las afueras del Aeropuerto Augusto C. Sandino había un ambiente de celebración ayer. Una banda filarmónica sonaba sin cesar, el bullicio era incesante, había fotografías pegadas en pancartas de los niños que hicieron sufrir y alegrar a un país con su éxito en Taiwán; los 17 niños que ganaron bronce en el mundial arribaron al país, siendo recibidos como héroes.

Esta vez no hubo multitudes congestionando el interior y exterior de la terminal aérea, como en otras ocasiones, por ejemplo cuando reciben a Román “Chocolatito” González. Pero sí había una buena cantidad de aficionados, estaban los familiares y los miembros de la Juventud Sandinista, quienes hicieron una especie de pasillo para rendir honor a los pequeños.

Los 17 peloteros llegaron al país con un semblante de cansancio extremo, pero mostrando su medalla de bronce con orgullo. El recuentro con sus padres tras varios días fuera del país fue emocionante, los abrazos fueron remolinos de alegría, y las lágrimas solo eran la prueba de que separarse de los hijos, aunque sea unos días, es un sentimiento único y especial.

Los niños fueron recibidos por familiares, aficionados y miembros de la JS.Emocionados y contentos

“Venimos muy cansados de Taiwán, pero este recibimiento ha sido muy bonito con toda esta gente”, comentó el espigado Léster Medrano, quien fue el líder de efectividad del mundial. “Voy a recordar el juego contra Japón y Venezuela, el primero lo gané, pero en el segundo un fallo arbitral evitó que nos lleváramos esa victoria. Lo que no pudieron hacer los mayores de ganarle a Cuba, nosotros lo hicimos en par de ocasiones… hay talento en nuestras categorías”, agregó el muchacho capitalino.

La mayoría de los peloteritos coincidió en que la derrota que más les dolió fue contra Venezuela. No solamente se perdió la posibilidad de disputar el oro, sino la forma en que sucumbieron les afectó emocionalmente. Cuentan que algunos niños lloraron tras perder, otros se quejaron por un fallo arbitral que dejó vivo a los venezolanos.

“Este recibimiento ha sido muy bueno. Mis padres se pusieron orgullosos al verme de nuevo, ellos están contentos por lo que hicimos en Taiwán. Después de ganarle a Cuba por el bronce, eso fue muy bonito y quedará en la historia. Ese partido queda en mi recuerdo, también el que yo gané contra ellos”, señaló Elián Rayo, considerado el mejor pelotero de la selección nacional.

“Contra Venezuela perdimos por el arbitraje, pero nadie es perfecto. Algunos lloraron por esa derrota, pero así son los sentimientos”, añadió.

También estaba contento Emilio Rostrán, ese niño de Chinandega, de mirada fría, tímida voz y convertido en una fiera durante su actuación autoritaria en el montículo contra Cuba.

“Estoy feliz por esta victoria de ganar la medalla de oro. Estamos agradecidos con el presidente Daniel Ortega y también con Nemesio Porras, presidente de Feniba, porque nos han apoyado. Contra Cuba me preparé muy bien, mi papá me dijo que si le ganaba a Cuba quedaría en la historia”, afirmó Rostrán.

Caravana y almuerzo

Después del reencuentro, una caravana vehicular siguió al bus que trasladaba a los niños hacia el parque Luis Alfonso Velásquez, donde el grupo depositó una orden floral en el monumento Roberto Clemente, ubicado a pocos metros del lujoso estadio infantil que lleva el mismo nombre del pelotero boricua.

Minutos después, la selección caminó hacia un restaurante que está en el interior del parque y allí compartió un almuerzo con familiares y dirigentes de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociado (Feniba). Igualmente, hubo bailes culturales y los pequeños se trasladaron a sus hogares.

Nemesio Porras, presidente de Feniba, agradeció el apoyo a los familiares de los niños y anunció el Torneo Panamericano que se realizará en Nicaragua, donde esta misma selección de niños representará a Nicaragua, defendiendo la medalla de oro que se ganó en Mazatlán, México.

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