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En sus primeros años de infante, Salvador Luna Jr. ya conocía el sonido de una pistola al ser cargada y el ruido que causa un disparo de bala. Apenas con 4 años de edad, el niño tomó su primer rifle, ese instrumento se lo dio su papá que lleva el mismo nombre, un hombre apasionado por el tiro y que heredó a su hijo este deporte.

El niño creció con la disciplina en sus venas, de ser un entretenimiento se convirtió una pasión, hasta que se dio cuenta que tenía el suficiente talento para convertirse en un deportista de alto nivel. Hoy, el muchacho tiene 26 años y hace dos años tomó una oportunidad que le llegó desde Estados Unidos.

La Universal Shooting Academy, una institución que también fabrica municiones puso sus ojos en Salvador. El muchacho empezó a desarrollarse rápidamente en conocimientos y también en la práctica; ahora es un deportista destacado en tiro práctico y este año ha ganado las seis competencias de alto nivel en las que ha participado: el Florida State Championship, Florida Open, IPSC Puerto Rico Open, USPSA Doc Welts Memorial Match, USPSA Area 6 y el Pro-Am (Limited Pro Division), compitiendo con tiradores de Estados Unidos y otros países.

¿Por qué te gustó el tiro, una disciplina deportiva que no tiene la proyección en nuestro país como el beisbol, futbol u otras?

Me gustó porque es la pasión de mi papá y desde muy pequeño me enseñó a disparar. Y al aprender eso desde corta edad, crecí con una ventaja sobre la mayoría de tiradores de ahora. Cuando debuté me di cuenta que tenía un gran potencial que vine desarrollando desde niño por las mismas enseñanzas de mi papá, quien fue un tirador.

Además, este deporte es muy divertido. Te libera del estrés. Tenía el talento para ser un atleta de alto nivel.

¿Qué tal ha sido la experiencia en Estados Unidos?

Fue un cambio radical en mi vida, de vivir bajo el techo de mis padres a independizarme, vivir solo, trabajar para pagarme mi renta, mis gastos, etc. Eso ya me acostumbré, al inicio pues estás solo, no tienes a tus padres, no conoces amigos, pues uno madura en su día a día sin depender de tus padres, es una experiencia total.

Respecto al desarrollo como tirador, la propuesta me la realizó una academia de tiro, especializada en mi deporte, en tiro práctico, y sin duda los entrenadores que están acá tienen mucho mayor nivel. Este deporte tiene un auge mayor, esto es parte de la cultura de las personas que viven acá (Estados Unidos).

Has ganado algunos torneos importantes en Estados Unidos. ¿Vos te imaginabas alcanzar un alto nivel en Estados Unidos?

Yo vine aquí no por trabajar, porque mi visa no es de trabajo, es de deportista, tengo que estar compitiendo para mantener mi estatus. Y mi trabajo básicamente es entrenar personas con menor nivel y ayudarles a mejorar. Tenía que trabajar por los conocimientos que he adquirido, que es la recargada de municiones, hacer balas de competencia para otros tiradores, pues en la academia donde estoy también tienen eso, estoy a cargo de eso.

Nunca pensé que iba a llegar tan rápido donde estoy ahora, que me están comparando con los mejores de la nación, aún sigo sin creérmelo. Pero estoy seguro que el sacrificio diario, el esfuerzo de divertirte entrenando, eso se ve reflejado a la hora de competir. He ganado todas mis competencias de todo el 2015, que son 6.

¿Cómo visionás tu futuro, hasta dónde creés que podés llegar?

Podría ser campeón nacional de Estados Unidos, con mucha dedicación y entrenamiento como estoy haciendo ahora. Y también pensar en un campeonato mundial, prácticamente viene siendo algo parecido al nacional, porque el nivel que tiene este deporte en Estados Unidos es mucho mayor en comparación al resto del mundo. Sin embargo, hay sus excepciones como República Checa o Rusia, que tienen tiradores excepcionales.

Ese sería mi camino a seguir. Para mí es un orgullo representar a Nicaragua, he hecho un buen papel, los nicas me felicitan por mi trabajo que estoy haciendo por ganar mis competencias, y dejar el nombre de mi país en alto.

 

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