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Nuestras ilusiones alrededor de la ansiada y probable novena victoria de Erasmo Ramírez fueron dinamitadas en el propio arranque. De pronto, sin poder ver el primer out, estábamos girando en un caos enloquecedor. Después del boleto abridor a Adam Eaton, los batazos producían sonidos secos, caían en todos lados incluso en las tribunas como el de Avisail García, herían el brazo derecho del pinolero que veía fluir la sangre siniestramente, mientras tanto, en forma macabra, la diferencia en la pizarra se estiraba 5-0 a favor de los Medias Blancas. Era una visión triste, dolorosa. Pensamos, después del hit disparado por Alexei Ramírez con bases limpias, que le pedirían la pelota a Erasmo pese a que había sacado un out. No sé por qué seguimos frente al televisor o la computadora. Masoquismo puro o terca esperanza.

LOGRÓ REINVENTARSE

Los hombres duros son los que sobreviven a flaqueos, se enderezan y muestran su capacidad, podría haber dicho de Erasmo ese ácido y brillante escritor que fue Norman Mailer. El mánager Cash no volvió a ver su bullpen. Como si confiara en que el nica podría hacer su propio rescate, proporcionándoles a los bateadores de Tampa tiempo suficiente para agredir al novato zurdo de 22 años, Carlos Rodón, que ayer mostró un pitcheo con pocos secretos.

Seguramente, Erasmo pensó mientras apretaba fuertemente su cabeza con las dos manos: he estado en situaciones así y no me he sentido destruido. Voy a reinventarme haciendo las correcciones necesarias. Es muy temprano para tirar la toalla. A partir de ese instante, viendo a Rodón dibujar dos ceros, Erasmo reaccionó, hizo su pitcheo, consiguió el crecimiento requerido y tuvo la capacidad de mantener a raya al bateo de los Medias Blancas, permitiendo solo un hit en las siguientes cinco entradas, conectado por Carlos Sánchez en el cuarto. Lo vimos desarmar a Eaton, Abreu, Melkys y García, que lo golpearon en ese primer episodio próximo a lo escalofriante. Aunque dejó el juego perdido 5 por 4, Tampa lo empató en el octavo con dos outs y bases limpias consecuencia de un hit de Curt Casali y doblete impulsador de Brandon Guyer frente a Zach Duke, colocando al nica a un lado de la decisión.

GANAR SIN BATEAR

En el cierre del décimo, un poco común final de juego ganando sin batear, lanzando Brad Boxberger: hit de Eaton, robo, boleto intencional a Abreu con un out, otro boleto a propósito concedido a Melkys, y con las bases llenas, frente a Avisail García, el relevista no pudo retomar contacto con la zona de strike, facilitando la carrera de la victoria para los Medias Blancas con otro boleto. Una forma cruel de morir para los Rays después de haber salido de los escombros y ejercer presión hasta con tres a bordo.

¡Ah!, lo impredecible del beisbol. El pitcher aparentemente destrozado que se reconstruye, el equipo inicialmente encendido que se apaga, el novato que malogra un soporte tan amplio, y ese cierre de juego de corte burlesco para el esfuerzo desplegado por Tampa. Entre todo eso, la restauración de Erasmo que facilita la recuperación necesaria para evitar la derrota, y la conservación de su confianza, solo perdida durante ese maldito flaqueo en el arranque.

 

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