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De haber conocido a Floyd Mayweather, el dramaturgo español producto de los jesuitas, Calderón de la Barca, autor de “La vida es sueño”, lo hubiese graficado con la siguiente frase: finge lo que cree ser; y cree ser lo que finge. Su arrogancia sin límites lo hace colocarse en la cima del boxeo, saltando sobre auténticas leyendas. Durante una entrevista hace unos días con cronistas de ESPN, Mayweather defendió su decisión de enfrentar al oscurecido André Berto, perdedor de tres de sus últimos seis combates, en lo que parece ser, la última batalla en su hasta hoy invicta carrera con 48 victorias.

Cuando le solicitaron al púgil de 38 años en las puertas del retiro, que elaborara un ranking de los mejores púgiles de todos los tiempos, demostró, por encima de su conocida jactancia, que desenfoca puntos de vista, dando la impresión de no tener el conocimiento ni la capacidad para valorar a quienes después de brillar intensamente, se convirtieron en estatuas del mejor mármol para los tiempos futuros. 

“Soy el mejor. Nadie me venció y logré descifrar todos las propuestas que me han hecho entre las cuerdas”, dijo Floyd como argumento al colocar su nombre en el casillero número uno, encima de todos los púgiles que han existido. Sin embargo, dejó fuera de la lista de los cinco mejores a otro invicto con 49-0, nunca resuelto por un adversario aunque varias veces fuertemente golpeado, como lo fue Rocky Marciano. 

ES IMPERDONABLE 

No sé si Floyd ha tomado tiempo para ver en acción en videos a Ray “Sugar” Robinson y leer algo sobre su historial y proezas. Después de 85 peleas como amateur, realizó 200 como profesional con balance de 173 victorias, 19 derrotas, la mayoría de ellas en la recta final de su carrera, completamente desgastado, empató 6 veces con 2 no contest. El primero de sus triunfos fue un fulminante nocaut en sólo dos rounds a Joe Echeverría en el Garden, el 4 de octubre de 1940, como preliminar de la pelea entre Henry Armstrong y Fritzie Civic, a quienes más adelante, lograría derrotar convincentemente.

Su ritmo fue alucinante y tenía récord de 40-0 cuando lo detuvo Jack LaMotta, “El Toro Salvaje” en pelea a 10 asaltos. Fue la segunda de seis estrujantes peleas entre ellos y la única que perdió “Sugar”. En 1946, llevaba 76 combates con 75 victorias, cuando arrebató el cinturón mundial Welter a Tommie Bell el 20 de diciembre en otro alarde de destreza.

En su primera defensa, se vio envuelto en una tragedia. Jimmy Doyle murió víctima de su golpeo preciso y terriblemente dañino. Después continuó dejando un reguero de víctimas como Kid Gavilán, Carmen Basilio, Gene Fullmer, Bobo Olson, Rocky Graziano, Randy Turpin, ganando y perdiendo con algunos de ellos, siendo vencido por el calor que lo deshidrató cuando buscaba el título semipesado contra Joe Maxim. Capaz de registrar un mes de 20 peleas en 1941, otro de 19 en 1950, y uno de 16 en 1946, Robinson, además de asombrar con su habilidad, fue una máquina de pelear. 

Increíblemente, Mayweather no incluyó a Robinson entre los cinco de “su Ranking” y prefirió colocar a Roberto “Manos de Piedra” Durán, abrumado dos veces por alguien “menor” que Robinson en todo como es Ray Leonard, a quien el glorificado panameño, sin duda uno de los mejores, no entre los cinco y discutiblemente entre los diez, venció en el primero de los tres combates que sostuvieron. Furiosamente agresivo y temible golpeador al cuerpo, Durán siempre fue propenso a ser golpeado, y después de verlo pelear con Leonard, contra Robinson, no hubiera tenido el menor chance.

¿WHITAKER GRANDIOSO?

Lo más sorprendente de la escogencia de Mayweather, fue considerar a Pernell Whitaker como el número tres, según él porque debió ser vencedor contra Julio César Chávez, lo cual es cierto, y quizás frente a De la Hoya, pero distante de alcanzar la dimensión necesaria para estar entre los cinco mejores. Un panel de expertos de Boxing Max discutió hace un par de años, si se podía incluir entre los 20, pero Floyd piensa a su manera descartando a Leonard, vencedor de Durán, de Hearns y de Hagler, para abrirle espacio a un boxeador confuso, quizás por ciertas semejanzas en estilo con el suyo.

Ignorando al único triple corona al mismo tiempo cuando no existían las categorías intermedias como lo es Henry Armstrong y al formidable Joe Louis, quien defendió 25 veces su corona, incluyendo siete en un año, Mayweather instaló a Julio César Chávez quien no perdió en sus primeros 89 combates como el número cuatro. Es una elevada valoración para el mexicano, un auténtico retador de Durán por el reconocimiento como el mejor latino de todas las épocas.

VAYA, SE ACORDÓ DE ALÍ

Y la quinta selección de Mayweather fue Muhammad Ali, el profeta, un peso pesado que flotaba como una mariposa y llegó a ser la figura más grande del boxeo, colocándose una pulgada adelante del mismo deporte más allá de cualquier tipo de cuestionamientos. El estilo de Ali y la versatilidad que utilizó en la categoría de los elefantes, sirvió de modelo hasta a los peleadores de los pesos pequeños. Una noche de octubre de 1998 en Las Vegas, Don King llamó a Ricardo “Finito” López “Mini-Ali” por sus características en las 108 libras, y al nicaragüense Rosendo Álvarez, por su insistente agresividad y poderoso golpeo, “Mini-Frazier”, recordando la pelea de Manila.

Mayweather puede desorientar a todos los rivales que ha enfrentado con su boxeo elusivo e indescifrable, pero no lo puede hacer con la opinión pública utilizando valoraciones tan imprecisas al momento de elaborar un ranking de los mejores de todos los tiempos en el repaso de todas las categorías. La escogencia que hizo, incluyendo su propia valoración como número uno, fue tan confusa como su boxeo que tan buenos resultados le ha dado en está época de escasez. Como diría Calderón de la Barca: finge lo que cree ser; y cree ser lo que finge.

25 el número de defensas que Joe Louis realizó del cinturón pesado, incluyendo 7 en 1941.

200 combates efectuó Ray “Sugar” Robinson, según el informe de Boxing Record, libro oficial del Salón de la Fama.

40-4 con un empate es el registro de Pernell Whitaker por 36-3 el de Ray Leonard.

 

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