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El japonés Hisashi Iwakuma, quien se perdió los primeros dos meses y medio de actividad, estaba permaneciendo inadvertido con su balance de 3-2 y 4.41 en efectividad después de 10 aperturas en este 2015. De pronto, se apareció anoche para hacerle frente a los Orioles, con un brazo sacado clandestinamente del Salón de las Pirámides en el beisbol, quizás el de Juan Marichal, y trabajó, sorprendiéndose a sí mismo, un juego sin hit ni carrera.

Fue como si Iwakuma, apenas el segundo japonés en conseguir la proeza después de Hideo Nomo, quien lanzó dos, uno en cada liga, saliera de la nada y saltara al tapete de la grandeza monticular bruscamente, dejándonos con la boca abierta con esa victoria por 3-0, ponchando a 7 y otorgando 3 boletos.

Firmó Iwakuma el cuarto no hitter del 2015, agregado a los logrados por Chris Henson de los Gigantes, Max Scherzer de los Nacionales, y Cole Hamels, en ese momento grandioso con los Filis.

Tantos no recordables

Desde que fui joven he pasado escuchando cada vez que se lanza un no hitter ¡Alcanzó la inmortalidad! Y no es cierto. Si lo fuera, ustedes se impresionarían al escuchar nombres como los de Mike Warrren y Dallas Braden de los Atléticos; Bud Smith de los Cardenales y Eric Milton de Minnesota; Henderson Álvarez de los Marlins; y si retrocedemos largo, no les dicen nada ni tienen significado, los nombres de Bobby Burke de los Senadores, Jim Tobin de los Bravos de Boston o Ed Head de los Dodgers. 

Ninguno de ellos es visto como inmortal en el recuerdo de los aficionados, y sobrevivirán como una referencia que podría ser pasada por alto, en la larga lista de 291 tiradores de juegos sin hit ni carrera. Es más, tengo dudas que se acuerden bien de Homer Bailey, pitcher de los Rojos que trabajo dos de estas obras de arte.

No lo necesitaron

En cambio, Greg Maddux, Steve Carlton y Roger Clemens, quienes nunca lanzaron un no hitter, mucho menos un perfecto, sí son inmortales grabados en la memoria de las legiones de seguidores del beisbol, incluso si por cuestionamientos, no estuvieran en el Salón de la Fama, como es el caso de Clemens. La inmensidad de cada uno de ellos, los hace realmente inmortales al revés y al derecho.

El tirador de no hitter más impactante pese a su poca trascendencia como lanzador, es Don Larsen, el derecho de los Yanquis que en 1956, lanzó el único Juego Perfecto en la historia de Series Mundiales. Aun estando fuera de Cooperstown, Larsen es un inmortal, no solo por ser el primero en trabajar un no hitter en un Clásico de Octubre, sino por ser el único hasta hoy. Ese es un caso especial, una rareza.

Iwakuma entró a los libros anoche. Su nombre permanecerá en esa lista cada vez más larga, por siempre. Su faena fue admirable sin duda, pero su inmortalidad en el recuerdo de los aficionados, es otra cosa. 

4 juegos sin hits ni carreras se han lanzado en esta temporada de las Grandes Ligas, logrados por Cole Hamels (Flis), Max Scherzer (Nacionales), Chris Heston (Gigantes) e Hisashi Iwakuma (Marineros).

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