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Las candidaturas de Sebastian Coe y Serguei Bubka a la presidencia de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y la Michel Platini a la de la FIFA, muestran que las cosas están cambiando en el mundo del deporte. Los deportistas de élite empiezan a entrar en la clase dirigente.

El británico Coe, doble medallista olímpico de 1.500 metros, y el ucraniano Bubka, oro en Seúl-88 y seis veces campeón del mundo se enfrentan entre sí el miércoles en Pekín por la presidencia de la IAAF.

Por su parte, el francés Michel Platini, tres veces Balón de Oro (1983, 1984, 1985) es el favorito para suceder al suizo Sepp Blatter al frente de la FIFA en la elección de febrero de 2016.

Estas dos disciplinas importantes como el fútbol, el deporte rey, y el atletismo, el rey de los deportes, pueden abrir el camino a otros.

En el atletismo se ha dado un caso curioso, tras las presidencias de Primo Nebiolo y Lamine Diack, se han presentado dos leyendas de golpe en una lucha fratricida por gobernar el atletismo.

En el fútbol, también comienzan a prenderse grandes astros del pasado del balón, ya que además de Platini, el portugués Luis Figo, otro Balón de Oro, se presentó en un primer momento contra Blatter en la elección a presidencia de la FIFA en 2015, para luego retirar su candidatura.

Tambén el exfutbolista brasileño de los ochenta, Zico, lanzó anuncios de que se presentaría a la elección de 2016 en la que el frances será el favorito.

Incluso el argentino Diego Maradona ha llegado a decir que le podría interesar la vicepresidencia de la FIFA, junto al príncipe jordano Ali Bin Al Hussein.

Las ganas de poder de todos estos grandes exfutbolistas, en una época en la que ser presidente de la FIFA tiene más relevancia en estos momentos que muchas pequeñas naciones, coincide con una era en la que el fútbol mueve mucho dinero en publicidad y derechos de televisión.

Reconversión 

"Que un ex-deportista llegue a una presidencia internacional de su deporte es algo que puede ser positivo, pero es importante que no olvide sus concepciones de la época cuando era deportista. Es muy fácil que los deportistas convertidos en dirigentes adopten las exigencias de éstos últimos, los cuales, muchas veces, están en conflicto y quieren someter a los deportistas a las reglas del negocio de unos cuantos intereses millonarios, negociando las reglas con los patrocinadores y sin considerar el mínimo punto de vista de los deportistas", afirmó a la AFP el sociólogo mexicano Fernando Segura Trejo, afiliado al Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México y a la Fundación Getúlio Vargas de Rio de Janeiro.

A los grandes futbolistas del pasado nunca se les pasó por la cabeza ser dirigentes. Alfredo di Stéfano, Pelé o Johan Cruyff nunca quisieron los despachos, en una época en la que nunca fueron tan apetitosos como ahora. Lo mismo había ocurrido con el atletismo.

Si buscamos en los otros grandes deportes no encontramos deportistas de élite, aunque los casos de fútbol y atletismo han podido encender la llama.

Así en la FIBA de baloncesto dirige el argentino Horacio Muratore, en la Federación Internacional de Boxeo está como presidente el chino Wu Ching Kuo, que fue jugador de básquet en su juventud.

En natación, está al mando el uruguayo Julio Cesar Maglione, que fue nadador con medallas en Panamericanos, aunque sin ser un deportista de élite. En el mismo caso está el británico Brian Cookson en el ciclismo.

Idéntica situación ocurre en el Comité Olímpico Internacional (COI), con la llegada del alemán Thomas Bach, que fue oro en esgrima por equipos en los Juegos de Montreal-76, pero al que no se puede considerar un deportista de élite.

Platini, Bubka y Coe han abierto el camino y es posible que sus candidaturas hagan que en el futuro se prodiguen presidentes con un amplio bagaje de triunfos en los terrenos de juego.

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