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Siempre es apasionante y por supuesto peligroso entrar en los cálculos previos alrededor de un torneo. Las canas, compañeras de la experiencia acumulada, me han enseñado que ese atrevimiento nos conduce, constantemente, hacia el nada es cierto a la hora de revisar resultados, pero para el cronista, exponer su punto de vista antes de levantarse el telón, es una tentación, como saborear un buen manjar a sabiendas que va a utilizar de inmediato el glucómetro para chequearse.

Soy fanático de Messi y de Cristiano. ¿Cómo no serlo con lo que me gusta el futbol, deporte que me abrió en 1970 las puertas de la crónica deportiva? No puedes ser admirador de Pelé y no serlo de Maradona. Es como serlo de Da Vinci y no de Miguel Ángel. Me gusta ver jugar al Barsa productor de magia y también al vertiginoso y destructivo Real Madrid. Y me alegro de eso, porque me aleja de distorsionar mis puntos de vista sobre sus actuaciones, o peor aún, ser drásticamente arbitrario en mis consideraciones, consecuencia de arrebatos de molestia o de entusiasmo.Cristiano Ronaldo.

DEBE SER MUY FUNCIONAL

Veo al Madrid muy compacto en todos sus sectores: adelante, en medio, atrás, en la cabaña, y sobre todo en el banco, un factor decisivo para caminar largo exitosamente y ser aspirante a ganarlo todo. Tiene a Cristiano, quizás más hambriento que nunca, un motivador por excelencia, con Bale y Benzema atormentando defensas, y un medio campo súper poblado, con la presencia de James en las arremetidas entrando al área garantizando conexiones y fabricando espacios, proporciona una utilidad enorme, y están Isco, el incansable Kroos rey de las diagonales rasantes y los pases profundos vía aérea, y Luca Modric, el centrocampista total.

En el fondo, ninguna inseguridad. Marcelo por la izquierda con Carvajal por la derecha, mientras Ramos y Pepe cubren el centro, y Keylor Navas delante de las redes. Pero lo mejor del Madrid, lo que hace considerarlo favorito, es lo que tiene detrás. Danilo, Varane, Arbeloa, Nacho y Coentrao. Cualquiera de ellos titular en otro equipo europeo. El chavalo croata Kovacic, Casemiro, Illarramendi como reemplazos en el medio, buscándole lugar a Lucas Silva para ir a otro equipo en cesión. Y está Jessé, atento para tomar todas las oportunidades que se le ofrezcan, con Kiko Casilla como apoyo de Keylor.

UNA DEFENSA INSEGURA

En cambio, el Barsa enfrenta serios problemas. Soltar a Pedro, puede hacer aullar a Luis Enrique. ¿Qué tan confiables son Sandro y Munir detrás del trío de ases, Neymar, Suárez y Messi? Con Iniesta necesitado de compañía que le permita ser efectivo, Messi tendrá que retroceder para recuperar y arremeter al no disponer de un reemplazo apropiado de Xavi, porque Rafinha se está adaptando y Arda Turan deberá esperar hasta en enero, igual que Aleix Vidal, y cuatro meses, es mucho tiempo en una Liga en la que el Madrid puede escaparse.
Busquets es estupendo en contención y proyección y Mascherano rima mejor junto a Piqué que Mathieau y Vermaelen en el centro de la defensa. Bartra aún está en crecimiento, Jordi es una garantía, pero Alves se mueve en una montaña rusa con elevaciones y descensos en su rendimiento. No es casual que el Barsa haya sido agujereado ocho veces en dos juegos. Hay que ver que aportan Douglas y Adriano.

El impulso de Rakitic es llamativo, pero Sergi Roberto no levanta al público saliendo del banco, en tanto Bravo sigue siendo mayor factor de seguridad que Ter Stegen en la cabaña azulgrana. ¿Qué tan buen funcionamiento podrá conseguir en el arranque y en el alargue de los cuatro primeros meses este Barsa? Esa es una intriga que el propio Gaudi, quien construyó casi toda Barcelona, no podría diseñar. Cierto, es muy temprano, pero hay que opinar con lo que se tiene a mano. Y en las bolas de vidrio, el Madrid se ve favorito. Al revés y al derecho.

 

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