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Por ahora, las críticas a la improductividad del Real Madrid después del 0-0 frente al humilde Sporting de Gijón han sido enviadas a un rincón, entre cenizas. El aplastante triunfo por 5-0 logrado contra el Betis parece haber mostrado de cuerpo entero en su exuberante fortaleza al equipo que maneja Benítez, mientras el Barcelona, pese al dominio ejercido, volvió a sudar helado para derrotar 1-0 al Málaga defendido brava y espectacularmente por el arquero camerunés con sangre de pantera, Carlos Kameni, convertido en fiero enemigo de Lionel Messi.

James hizo de todo

En la urgente y necesaria demostración de superioridad con buen funcionamiento ofrecida por el equipo de la realeza, el show se lo robó el colombiano James Rodríguez, quien firmó dos goles monumentales, uno de tiro libre contra un poste con mortífera diagonal y el otro de chilena culminando con el golpe “aéreo” de su botín izquierdo, estando de espaldas a la cabaña, el manejo magistral de un balón elevado por el mismo con el pie derecho en el minuto 38, propiamente en la frontal, adelante del área pequeña. Sensacional. Agreguen la movilidad permanente de James, el centro de casi 30 metros que colocó para el cabezazo de Gareth Bale abriendo el marcador antes del minuto dos, ese impresionante remate de zurda fuera del área sobre un córner de Marcelo en el minuto 77, finalmente bloqueado, y las jugadas que inició facilitando penetraciones constantes. ¡Qué inmenso se vio el colombiano en este partido!

Messi frustrado

El Barsa tuvo que esperar 74 minutos para poder marcar entre la angustia de la multitud que llenó el Nou Camp. Fue necesario que Kameni quedara fuera de foco por una acción previa, para que el defensa belga Thomas Vermaelen, libre de presión, sacudiera las redes con un taponazo de zurda a la altura del punto de penal. Por culpa de Kameni, que lo frustró por lo menos en cuatro grandes oportunidades, Messi, que realizó un buen trabajo, no pudo dormir anoche. ¡Qué raro es ver al Barcelona, que recuperó a Neymar y contó con Suárez, con el llamativo aporte de un Iniesta lo suficientemente iluminado y la presencia de Messi, limitado nuevamente a solo un gol frente a un adversario que cedió terreno y tuvo poco tiempo el balón! Naturalmente, más allá de eso, la acumulación de seis puntos tiene un gran significado mientras las fieras terminan de soltarse.

El resurgir de Bale

Más raro todavía es ver a Cristiano sin goles pese al desborde ofensivo del Madrid. Igual que Messi, el portugués, que multiplicando esfuerzos como siempre, perdió tres mano a mano con el arquero, se encuentra en el kilómetro cero como goleador después de 180 minutos. El galés Bale, que abrió el marcador con su certero cabezazo, lo cerró con un potente disparo contra el poste derecho de Adrián desde 25 metros, que quebró hacia adentro levantando las tribunas. Ese par de goles y el servicio a la cabeza de Benzema para el tercero lo hizo renacer frente a las exigencias que se le imponen. James agrandó la pizarra 4-0 a los 49 minutos con su obra de arte y, en el minuto 88, Bale selló el 5-0 autoritario, dejando una seria advertencia con el Madrid, mostrando su reluciente y afilada dentadura.

¡Ah, tienen que recordar la forma como Keylor Navas desvaneció una terrible amenaza en las narices de su cabaña, y más adelante atajó un penal a Rubén Castro! No se corten los pulsos por De Gea.

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