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Todo lo que intentó Ricardo Mayorga fue inútil. Lo que todavía queda de Shane Mosley, un púgil más lúcido y por supuesto, pese a sus 44 años menos trasnochado y desgastado que el nicaragüense, fue suficiente para establecer claras diferencias en cada asalto. Sin oxígeno, sin recursos, lento de piernas y manos, muy flojo ofensivamente, sin ningún plan, tratando solamente de caminar lo más largo posible sin respiración artificial, Mayorga, que fue cortado en la parte derecha de su rostro en el quinto asalto, decidió decir silenciosamente “no más”, “es obvio estoy frito”, y se quedó rodilla en el piso, escuchando como música celestial el conteo definitivo.

En los hechos, no hubo pelea. Desde el propio inicio fue Mosley quien estableció el ritmo del combate de acuerdo con su disminuida agilidad, se acomodó en la distancia requerida para hacer llegar sus golpes, encontró tiempo y espacio para ensayar combinaciones y sus golpes largos aterrizaron con cierta fortaleza manteniendo a Mayorga con su barba en remojo. Como en viejos tiempos, el pinolero intentó alardear exponiendo su rostro frente a un peleador sin la explosividad de antes, y fue castigado constantemente. El fingir ser afectado por golpes irregulares y cabezazos no le funcionó frente a la vista clara del árbitro Raúl Caiz.

Mosley no necesitó extremarse en su esfuerzo porque Mayorga, con excepción de esa súbita ofensiva del sexto asalto, tirando atrás a Mosley, no representó ninguna complicación. El estadounidense supo graduarse aplicando golpes en corta distancia frente a un rival paralizado por su lentitud y sin capacidad de reaccionar. Aprovechando las facilidades que se le presentaron, Mosley se apoderó de todo el cuadrilátero mientras medía el desgaste cada vez más evidente de esta sombra de aquel Mayorga, que a los 42 años lució muy envejecido, sin movilidad, sin ideas, listo para derrumbarse atrapado por su inutilidad, lo que hizo para escapar a un martirio innecesario.

Mayorga ya no tiene nada que hacer entre las cuerdas más que aguantar arriesgándose, y Mosley debe estar claro, que tiene que encontrar una fotocopia de este Mayorga para volver a atreverse y sobrevivir. También es tiempo pasado.

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