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Serena Williams se desconcentró en el primer set y ello le permitió crecer a su rival holandesa Kiki Bertens, pero reencontró su tenis y ganó 7-6 (7/5), 6-3 este miércoles, para sacar su boleto a la tercera ronda del Abierto de Estados Unidos.

Williams, número uno del mundo y seis veces campeona de este torneo, buscará el pase a octavos de final frente a su compatriota Bethanie Mattek-Sands, 101 jugadora de la WTA.

Williams, campeona defensora, tuvo que levantar un ‘tie-break’ que estaba perdiendo 1-4, para asegurar un primer set de peleados intercambios y que consumió 57 de los 92 minutos que duró el partido.

“Empecé un poco desconcentrada y decidí jugar punto a punto hasta que me metiera de nuevo en el partido”, dijo Williams.

La norteamericana busca convertirse en la primera mujer en ganar los cuatro torneos del Gran Slam en un mismo año calendario, desde que la alemana Steffi Graff lo hiciera en 1989.

Bertens (110 WTA) se plantó sin complejos ante Serena y pareció disfrutar los momentos críticos de su rival, cuando empezó a pelear con su raqueta y la cancha, como buscando explicaciones de sus fallos.

La rubia holandesa hizo un juego muy movido, que llevó a Williams a cometer 10 doble faltas y 34 errores no forzados, cantidades inusuales en ella.

“¡No lo encuentro!”, le gritó Serena a su entrenador y novio Patrick Mouratoglou, quien sentado en las gradas veía impotente los problemas de su pupila con su saque.

La holandesa se adelantó 4-1 en la minimanga de desempate y casi saboreaba el set cuando Williams soltó otro grito aterrador, empuñó fuerte la raqueta y empezó a dar paletazos que sonaban como cohetes en el cemento de Flushing Meadows.

“No estaba tan preocupada porque sabía que iba a reencontrar mi juego”, aseguró al pie de cancha.

Tras empatar 4-4, Williams siguió machando y remató con una volea rasante que dio en la red y cayó en el lado holandés, para el último punto del ‘tea-break’.

La última derrota de Williams en las canchas rápidas de Flushing Meadows fue en la final de 2011, cuando Bertens tenía 11 años y aún jugaba con muñecas.

A sus 33 años, Serena firmó su 30 victoria consecutiva de Gran Slam y ahora enfrenta a su compatriota Bethanie Mattek-Sands, que venció a la también estadounidense Coco Vandeweghe por 6-2, 6-1.

“Voy a tener que jugar un poco mejor si quiero ganar”, indicó Williams.

 

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