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Los Dodgers no podían evitar mostrar preocupación mientras rascaban sus cabezas después de las 16 aperturas de su temible “as” Clayton Kershaw, un ganador de tres premios Cy Young y un Más Valioso a los 26 años. La sexta derrota de Kershaw por cinco triunfos y un extraño 3.20 en efectividad al finalizar el mes de junio, lo hacían ver como otro pitcher. Se trataba de un mal momento que se había extendido por tres meses, con tres reveses consecutivos recientes. No, el pitcher extraterrestre no estaba lanzando con pelotas desinfladas por Tom Brady, el famoso quarterback de los Patriots indultado ayer, simplemente estaba siendo bateable, como cualquier mortal.

EL “MONSTRUO” SE ENDEREZA

Pero el 8 de julio, después de un juego sin decisión frente a los Mets que los Dodgers perdieron 2-1, apareció el verdadero Kershaw con un pitcheo de 13 ponches blanqueando a los pobres Filis 5-0, equilibrando su balance en 6-6 y “maquillando” en 2.85 su efectividad. Desde esa noche, Kershaw no volvió a perder y el miércoles, derrotando a los Gigantes 2-1 con pitcheo de 15 ponches, alargó a siete su racha de victorias (ahora balance de 12-6) y se extendió a 251 ponches, una cifra personal que le abre posibilidades de su primer temporada de 300, solo posible en los 15 años que hemos atravesado en este siglo, por Randy Johnson --tres veces-- y Curt Schilling, ambos retirados.

¿UN CUARTO CY YOUNG?

El año pasado, pese a ser limitado por problemas musculares en el arranque de la temporada a solo 27 aperturas, las mismas que registra en estos momentos, Kershaw fue un ganador de la Triple Corona con 21 triunfos --asombroso--, 1.77 en carreras limpias --dominio aplastante-- y 239 ponches. Era fácil imaginar hasta dónde hubiera podido llegar, en caso de haber tomado seis o siete aperturas que se le esfumaron. El 28 de agosto contra los Cachorros, que presentan una alineación superagresiva, Kershaw ponchó a 14 en ocho entradas permitiendo solo tres imparables, y el miércoles ponchó a 15 en recorrido completo, saltando nuevamente al escenario como aspirante al Cy Young, retando a su compañero de staff Zack Greinke, con balance de 15-3 y un fulgurante 1.59 en carreras limpias.

MORTÍFERA COMBINACIÓN

¡Qué clase de uno-dos para la postemporada! Como combinación, Greinke y Kershaw registran 27 y 9 con 1.89 combinado y 420 ponches en 380 entradas y dos tercios, informa Houston Mitchell en Los Angeles Times, recordando que en 1964 entre Sandy Koufax y Don Dryasdale mostraron 37-11 con 2.00 en carreras limpias y 460 ponches a lo largo de 554 entradas. Si aprovechando la ventaja actual de los Dodgers, no es necesario que Kershaw trabaje contra el cierre del calendario y sea programado para cinco inicios, tendrá que registrar un promedio macabro de 10 ponches para poder aterrizar en la pista de los 300, una pretensión que estimula pero no debe distorsionar su pitcheo. En 11 de sus 27 aperturas, Kershaw ha ponchado a 10 o más esta temporada de llamativo enderezamiento. ¿Será capaz? No lo podemos descartar.

 

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