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Hace unos días, el venezolano Miguel Cabrera estuvo sumergido en un raro slump. Solo un hit en 14 turnos deslizándose desde 371 a 357 puntos, aunque siempre líder de bateo lo suficientemente distante en la Liga Americana. Esa breve señal de flaqueza a lo largo de cuatro juegos, mostró el vulnerable lado humano de Cabrera, aparentemente indomable en el cajón de bateo. Súbitamente, su radar estaba averiado y su maquinaria muscular había perdido precisión.

A diferencia del Capitán Smith en el Titanic, el artillero venezolano no iba a permitir que sus posibilidades de volver al trono de los bateadores en ese circuito, después de haber dominado el escenario tres temporadas consecutivas entre 2011 y 2013, se hundieran estrepitosamente, y volvió a pegarle en la nariz a las pelotas. Sus 361 puntos antes de la jornada del viernes, superan ampliamente los 321 que muestra Michael Brantley de los Indios, perseguido por Xander Bogaerts, Prince Fielder, Jason Kipnis y José Altuve, el inesperado ganador del 2014.

MUY DIFÍCIL TUMBARLO

Realmente, ninguno de ellos parece preocupar a Cabrera, quien estuvo fuera de combate entre el 3 de julio y el 14 de agosto, y que al regresar, se elevó rápidamente como una llamarada en busca de las nubes, de 350 a 371 puntos. Cuando me preguntaba asombrado si Cabrera sería capaz de alardear a lo Ty Cobb, Roger Hornsby o Ted Williams, aproximándose a los 400 puntos, lo veo envuelto en un bajón de voltaje que ha logrado frenar a tiempo.

Con 29 juegos pendientes, la ventaja de 40 puntos le proporciona tranquilidad. Perdiendo un punto cada día, sería Campeón de bateo de no conseguir crecimiento todos sus retadores, interesados en un sostenimiento de promedios. Permítanme suponer que Cabrera, con su gama de habilidades, difícilmente flaqueará dramáticamente y se mantendrá oscilando entre los 340 y los 350 puntos. No sería posible atraparlo desde la zona de los 320 de average.

ALBOROTO IMPREDECIBLE

En cambio, la batalla en la Liga Nacional parece ser tan larga e impredecible como las del Peloponeso. El humeante Bryce Harper de los Nacionales, tercero en jonrones con 31, líder en slugging, en anotadas, en porcentaje sobre las bases, y tercero en extrabases, encabeza a los bateadores del viejo circuito con 331 puntos, seguido de Dee Gordon de los Marlins con 328, Buster Posey de los Gigantes con 324, Paul Goldsmith de Arizona con 322, y el abrazo en 321 puntos de A. J. Pollock de Arizona y D. J. LeMahieu de Colorado. Como puede observarse, imposible conseguir pistas en medio de ese alboroto.

En 1976, George Brett y Hal McRae de Kansas, llegaron al juego final buscando el título de bateo de la Liga Americana, enfrentando el reto del panameño Rod Carew. Sobrevivió Brett con un hit discutible. En este 2015, quizás sea necesario otro final parecido.

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