Edgard Tijerino
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Puede parecerles extraño, pero ayer frente al Espanyol, Cristiano Ronaldo no necesitó un excedente de su furia habitualmente destructiva para marcar cinco goles en un alarde de productividad, terminando con una rara sequía que se había extendido un buen rato. Quienes preguntaban ¿qué se había hecho el más temido artillero del futbol mundial?, lo vieron de cuerpo entero exhibiendo movilidad, presencia, desmarque y precisión rematando, mientras gritaba ¡aquí estoy! golpeando su hinchado tórax.

En la resonante victoria del Real Madrid por 6-0 con un gol agregado por Benzema, recibiendo de Cristiano en el minuto 28, hay que apuntar un par de intervenciones de mucho mérito del arquero tico Keylor Navas, tranquilo y efectivo una vez que pasó la tormenta sobre su probable salida para abrirle espacio a De Gea.

MESSI SALIÓ DEL BANCOMESSI MARCÓ SU PRIMER TANTO. AFP

Lo del Barcelona en su tercera victoria consecutiva fue diferente. La tropa de Luis Enrique cruzó el Rubicón, pero casi se encuentra con un temprano Waterloo. Los azulgranas se vieron obligados a atravesar dificultades para someter 2-1 a un incansablemente combativo Atlético de Simeone, que tomó ventaja en el minuto 50 por gol de Torres escapando por la derecha, empatando Neymar 1-1 con uno de esos tiros libres fotocopiados de Rivelino, Gerson, Mihailovic o Beckham, y decidiendo Messi, quien entró en acción en la última media hora, rematando entre cierta confusión en el área una pelota entregada por Luis Suárez. El primer gol de “La Pulga” en la Liga aseguró la permanencia del Barsa en la cima de la montaña con nueve puntos en tres duelos, después de dos apretados triunfos por 1-0 que dejaron a sus seguidores rascando cabezas.

Lo llamativo de Cristiano fue su facilidad para mostrarse constantemente en espacios vacíos, recibiendo y disparando con comodidad, incorporándose a casi todas las maniobras ofensivas, quitándose estorbos y disparando con arrogante frialdad como un absoluto dueño del área. Antes del minuto 20, Cristiano había perforado tres veces la red de Pau, conservando su uniforme limpio y bien planchado. El primer gol lo consiguió desde el sector izquierdo en el minuto 7 con escalofriante sencillez, libre de marca, con un remate de derecha junto al poste izquierdo del arquero; el segundo, a los 16, cobrando un penal cometido a Bale; y el tercero en el 19, con más arte, cacheteando con maestría en la frontera del área chica, un servicio de Bale desde la izquierda.

CRISTIANO LLEGÓ A NOQUEAR

Ese rapidísimo “hat trick” de Cristiano noqueó al Espanyol, que en estado groggy continuó sometido a un sufrimiento extremo. El “matador” del Real Madrid entregó un balón “cocinado” a Benzema después de recibir de Bale en el minuto 28 para el 4-0, y marcó su cuarto gol aprovechando una pelota filtrada de Bale con ese “olor” a gol que se capta en las tribunas, cerrando su arremetida en el minuto 80 con un remate desde el punto de penal, otra vez sin estorbo cercano, aplicándole brillo a un trazado apropiado de Lucas Vázquez, sellando el 6-0 aplastante.

Frente al Barsa, después de un 0-0 en el primer tiempo, con el reclamo azulgrana de un par de penales, Fernando Torres tomó una pelota rasante llegada desde atrás y se escapó hacia el área, un poco hacia la derecha, rematando al ingresar en zona roja, inutilizando a Ter Stegen. Neymar impidió que ese 1-0 galvanizara al Atlético, cobrando estupendamente un tiro libre que entró raspando poste y travesaño por la izquierda, superando el manotazo de Oblak, estableciendo el 1-1. Fue Messi, que abrió en el banco en consideración del ajetreo reciente con Argentina y el nacimiento de su hijo, ingresando en el minuto 60, el responsable de desatar el nudo que apretaba la intriga del desenlace, en el minuto 80. El argentino activó su zurda sobre una corta entrega de Luis Suárez, para el 2-1 que aseguraba otros tres puntos.

 

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