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A Juan Barrera le llueven los parabienes. Hay una sensación abundante de paz y buenos deseos, como corresponde a un futbolista ejemplar que se merecía la mejor salida del balompié nicaragüense, por los servicios prestados en el Real Estelí y sus destacadasactuaciones con la selección Azul y Blanco.

Hay muchos fanáticos que consideran que el multifacético jugador ocotaleño ya le dio lo que podía al equipo norteño y celebran su permanencia en la Bundesliga de Austria, un traspaso ruidoso, siendo el primer nicaragüense que calza en un club europeo, el SC Rheindorf Altach.

A sus 26 años, Barrera es el líder de una generación de futbolistas nicaragüenses que buscan mejorar la calidad del futbol de su país. De familia muy humilde y trabajadora, la ruta de Barrera a la cima fue todo, menos fácil. A los cinco años emigró a Costa Rica y fue hasta los diez que pudo volver a la tierra que lo vio nacer.

“Desde pequeño me gustó el futbol, las circunstancias me favorecieron, de cierta manera. Recuerdo que jugaba mucho viviendo en Costa Rica y siempre fui un apasionado, jugaba una perrera (futbol callejero) como si se tratara de una Champions.

Luego volví a Nicaragua y Dios me dio la oportunidad de profesionalizarme en el futbol”, explica Barrera. 

En 2008, el ‘Iluminado’ debutó como profesional en el Club Deportivo Walter Ferretti,con el que un año después ganó el torneo de Apertura, temporada en la que rápidamente exhibió sus cualidades técnicas y fue convocado por primera vez a la Selección de Futbol de Nicaragua.Su debut con la casaca nacional no pudo ser mejor, anotó un golazo contra Belice en la Copa Uncaf y fue parte del grupo que clasificó por primera y única vez a la Copa Oro.EL ‘ILUMINADO’ HA MARCADO TRES GOLES CON LA SELECCIÓN MAYOR.

“Esa ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Un amigo me comentó que leyó en un periódico que me habían convocado y no le creía. Cuando me enteré que estaba en la lista de seleccionados no pasaba del asombro y luego en la Copa Uncaf dejé mi marca. Anoté un gol bombeado al poste contrario de donde estaba el arquero, valió para el empate y luego logramos la clasificación a la Copa Oro”, recuerda el jugador de 1.75 metros de estatura.

CAMBIA DE COLORES

Tras una inmejorable temporada con el Ferretti y la selección pinolera, Barrera se convirtió en jugador internacional al fichar con el Tauro FC de Panamá. Una lesión ha comenzado la campaña le impidió mostrarse y, aunque se recuperó, no logró establecerse como hubiese deseado. Cumplió un año con el equipo canalero, pero las circunstancias en el club y problemas de salud de su hijo, lo obligaron a abandonar el barco.

“Es un episodio triste de mi vida, no me gusta recordarlo, pero estoy seguro que todo pasa por algo. No hay mal que por bien no venga. Mi hijo se enfermó y tenía que decidir entre estar lejos de él o jugar al futbol, obviamente la decisión fue asistir a mi hijo. Al final las cosas salieron bien y el destino tenía cosas mejores para mí y mi familia”, comentó el ‘Iluminado’.

Al regresar a Nicaragua, Barrera recibió una lucrativa oferta del Real Estelí, club en el que jugó durante su etapa como juvenil y que en su momento fue acérrimo rival.Con los ‘Rojiblancos’ el éxito llegó en abundancia. De inicio ganó los torneos de Apertura y Clausura y por ende fue campeón absoluto y nuevamente le llegó otra oportunidad de lucirse en el extranjero.

El Deportivo Petare, de Venezuela, le abrió las puertas a Barrera, dándole la oportunidad de intentar por segunda ocasión de brillar a nivel internacional, pero apareció el fantasma de las lesiones y una fractura en la nariz le impidió proyectarse. El nicaragüense abandonó al equipo antes que acabara el torneo de Clausura y, tras someterse a una cirugía y sanar,regresó al ‘Tren del Norte’, cuyo lugar está asegurado.

“No hay manera de agradecerle al Real Estelí todo el apoyo que me ha dado. Es el club de mi vida y sudé su camisa con orgullo y lo haré cuantas veces sea necesario, cada vez que viajo al extranjero lo hago con la camisa rojiblanca, donde quiera que voy saben que vengo de un gran equipo”, declara con emoción Barrera.

PLANES GRANDES

  De la misma forma que en Estelí, Barrera está convencido que con el sudor de su frente se ganará el cariño de los aficionados del Altach y el pan para su hijo y esposa, que lo acompañan en su aventura. Nadie le corta las aspiraciones al ‘Iluminado’, un profesional modélico que no se distrae frente a sus objetivos.  

 “Estoy agradecido con la vida. Me ha dado tanto que no puedo quejarme. Ha sido difícil, como suele pasar cuando perseguís un sueño. He pasado momentos difíciles en abundancia, no puedo negarlo, pero la recompensa por los sacrificios no tiene precio, el futbol me ha dado grandes alegrías”, manifiesta Barrera.

Humilde, sencillo, honesto y comprometido con la selección y su club, nunca mercadeó su imagen, se ha vendido solo con su futbol, un juego ascendente que ha superado cualquier filtro necesario para demostrar su calidad. Tampoco quiere provocar compasión, solo aspira a ganarse un puesto del equipo con trabajo y sacrificio.

“Soy de la idea que lo que cuesta se estima. Mi compromiso dentro de los equipos por los que he pasado ha sido el mismo, trabajar duro, dar lo mejor de mí, entender y aplicar las ideas que aportan los técnicos y entenderme con los compañeros. Bajo esos ideales he alcanzado varios logros”, dice el ‘Iluminado’.

Aunque prefiere no produndizar en detalles sobre su familia, el ‘Iluminado’ ambientó que la compañía de su esposa e hijo en Austria, es la inspiración suficiente para dar lo mejor de sí en cada partido. Dice ser un esposo respetuoso y un padre ejemplar.

“Tanto como respeto mi profesión, respeto a mi familia, son todo para mí”, asegura.

UNA MÁQUINA

Barrera está acostumbrado a dejar huellas, no importa el rival o las condiciones en que se desarrolle el encuentro, siempre quiere ofrecer un aporte sustancial y no por enaltecerse, sino por su eterno compromiso con las causas de su club o la selección, es un asunto de carácter.

Contra Jamaica, en la tercera fase de Eliminatoria Mundialista, que marcó uno de los episodios más tristes de su carrera, demostró jerarquía. Haber entrado como suplente en el primer encuentro no pinchó su autoestima, todo lo contrario, ingresó desde la banca y puso una asistencia, que en ese momento estableció el 0-3 parcial.  

El gesto de Barrera definió su carácter ambicioso, de futbolista irreductible, servicial y nada egoísta, ya juegue como titular o suplente. El ‘Iluminado’ sabe cómo hacerse notar y si conviene se hace sentir con goles, quizá no marque tantos, no como los deberes de un atacante, pero desde su posición como mediapunta sabe hacer daño.

“No me preocupa marcar, mi interés es uno, que el equipo gane. Con la selección pasa lo mismo, en Kingston (capital de Jamaica) fui suplente, pero cuando entré aproveché el momento y puse un balón para gol. Al final es un triunfo de todos, no se trata de lo que yo haga un gol, eso sí, dejó la piel en el campo cada vez que juego”, reconoce el ocotaleño.

Estando en Austria, Barrera pretende absorber la experiencia necesaria para aportar a la Selección de Nicaragua un futbol mejor logrado. Hoy se antoja muy difícil que aparezca otro jugador con características similares, pero Barrera confía que otros jugadores nicaragüenses puedan probar suerte en el extranjero y establecerse.

“Creo que en Nicaragua hay demasiado talento, solo hay que saber explotarlo. Yo soy el primero en jugar en Europa, pero estoy seguro que no seré el último”, reconoce el capitán de la Azul y Blanco, considerado el mejor jugador nicaragüense de la actualidad.

 

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