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Como dice Robert Niro en “Los intocables”, mientras golpeaba la cabeza de un traidor con un bate, el beisbol es un juego colectivo. Sin suma de esfuerzos efectivos, no hay paraíso, así que si escondes los bates y no produces lo necesario, no hay forma de escapar al fracaso, ni siquiera con un pitcheo como el Bob Hendley frente a los Dodgers de Los Ángeles y Sandy Koufax en aquel septiembre de 1965. Hendley de los Cachorros de Chicago, permitió solo un hit que no tuvo nada que ver con la única carrera anotada, y perdió.

Algo parecido está pasando con Erasmo Ramírez, sin saborear el éxito en sus últimos seis inicios desde el 22 de agosto contra Oakland, aún aproximándose a un no hitter, como lo estuvo haciendo frente a los Yanquis en un alarde de dominio a base de destreza.

Sufrió su sexto revés

El aroma de esa posible victoria 11, volvió a esfumarse alrededor del esfuerzo realizado por el brazo derecho de Erasmo a lo largo de siete entradas, afectado apenas por dos carreras y sujetando por el cuello la mayoría de dificultades que se presentaban. Cuando no tienes apoyo, dos carreras en contra parecen pesar tanto como una montaña, y eso le ocurrió ayer al pinolero retando a los Orioles de Baltimore, antes de colgar su escopeta derecha en el dogout, estando atrás en la pizarra 2-1, sufriendo finalmente su sexto revés por diez triunfos, quedando con 3.70 en efectividad.

Muy temprano, en el propio primer inning, los de Baltimore lograron herirlo con infield hit de Manny Machado, doble de Chris Davis y roletazo empujador de Adam Jones. De inmediato, antes que Wei Yin Chen sacara el primer out, empató Tampa por hit de Brandon Guyer y doble de Richie Shaffer. Se pensó en un posible duelo a cara descubierta, pero la amenaza de tormenta fue controlada por los dos tiradores, con Erasmo respaldado defensivamente por doble plays en el cuarto y sexto innings, este último, después de doble abridor de Davis y hit productor de Jones, una línea eriza pelos.

La gran oportunidad

Tampa malogró una brillante posibilidad de volver a empatar y estirar una agresión en el séptimo, cuando Asdrúbal Cabrera y James Loney abrieron con hits, pero Souza, Kiermaier y Butler, se hundieron en el cajón de bateo frente al pitcheo de Yin Chen. En ese momento, se pensó que todo estaba consumado.  Fue cierto, porque la capacidad de recuperación de los Rays, permaneció engavetada.

Los nueve hits disparados por los Orioles casi no se vieron por el buen manejo de lo problemático por parte del nicaragüense, que me hizo recordar –resultante diferente aparte- la blanqueada de 11 hits lograda por Porfirio Altamirano contra Cuba en el Mundial de 1976.

Seguramente a Erasmo no lo está estimulando el realizar buenas faenas sin obtener victorias, pese a estar siendo bien valorado. Quisiera salir corriendo por ahí implorando ayuda, pero cuando lo intenta, es apretado por las tinieblas, y no ve nada. Se siente sin rumbo, andando a tientas. Culpa del bateo de Tampa.

3.70 es la efectividad de Erasmo Ramírez luego de su labor ante Baltimore. Su récord desmejoró a 10-6. Ayer lanzó 7 innings, con 2 limpias, 9 hits, 4 ponches, sin boletos.

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