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¿Intencional o involuntario?, la fractura que le provocó el estelar Carlos Tevez a un rival durante un partido de futbol del torneo argentino, desnuda la forma de juego cada vez más brusca que impera en el país sudamericano con jugadas que rayan en el límite del “fairplay”.

La tibieza de los árbitros a la hora de enfriar los ánimos contribuye a complicar el panorama donde el espectáculo incluye como moneda corriente un rosario de patadas, “planchas”, puntapiés y codazos de dudoso criterio deportivo.

Desde hace dos años el público visitante no puede ingresar a los estadios como prevención de hechos violentos que el fragor entre hinchadas suele saldar con sangre, aunque el último fin de semana se les permitió el acceso como prueba piloto en dos partidos. Sin embargo, dentro del campo de juego aparece una cuenta pendiente para la Asociación del Futbol Argentino (AFA) que es el juego violento entre los futbolistas.

En una jugada polémica el sábado entre Boca y Argentinos Juniors el “Apache” le fracturó tibia y peroné al juvenil Ezequiel Ham (21 años), que fue operado el fin de semana y volverá al quirófano el martes para que le coloquen un clavo de titanio, mientras tiene por delante al menos ocho meses de recuperación.

La crítica hacia Tevez en la prensa y en la calle está servida.

Hasta 30 partidos

El Tribunal de Disciplina de la AFA se muestra dubitativo para aplicar el reglamento o lo supedita a comprobar la mala intención del jugador, algo tan difícil de comprobar que las faltas graves quedan casi siempre sin castigo.

El reglamento impone una suspensión de cinco a 30 partidos al jugador que por acción violenta deje a otro impedido para poder jugar por tiempo indeterminado, pero eso implica desconocer la autoridad del árbitro y aplicar una sanción de oficio.

“Nosotros no actuamos de oficio. Es la posición mayoritaria y la jurisprudencia de los últimos 20 años”, dijo Fernando Mitjans, presidente del Tribunal de Disciplina de la AFA.

Mitjans aludió a otro caso donde la “fatalidad” en la disputa de una pelota durante un superclásico Boca-River en enero pasado hizo que Lucas Vangioni (River) le fracturara un pie al juvenil Cristian Pavón y no hubo sanción.

Y cuando los árbitros expulsan o amonestan a un jugador, la sanción del Tribunal de Disciplina es siempre leve.

Es el caso del portero Agustín Orión, compañero de Tevez en Boca, que le aplicó un cabezazo en la fecha dos al jugador de Temperley Juan Ignacio Dinneno y solo recibió un juego de suspensión, luego le provocó fractura de tibia y peroné el uruguayo Carlos Bueno y en agosto lesionó al jugador Lucas Gamba de Unión y, pese a sus antecedentes, fue suspendido solo por dos partidos.

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