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¿Cuántas veces Erasmo Ramírez pudo lograr su décimo primera victoria? ¡Qué importa eso ahora que por fin la consiguió! Después de tanto sufrir, déjenlo como material para discusiones inútiles. Anoche, frente a los oscurecidos Medias Rojas, Erasmo supo reaccionar de inmediato a la estocada de dos carreras que le asestó David Ortiz en el primer inning, y restaurado, trabajó seis ceros consecutivos permitiendo solo un hit, también conectado por Ortiz en el cuarto, para apuntarse un triunfo por 4-2, ponchando a seis y mejorando a 3.65 su efectividad, con balance de 11-6 en 26 aperturas. ¡Qué sabroso es acostarse abrazado a la victoria!

Erasmo ¡Aquí estamos!

Esta vez, los Rays de Tampa no lo abandonaron como había estado ocurriendo. Funcionaron como los Halcones Negros, “todos para uno y uno para todos”. Una arremetida de tres carreras iniciada con el jonrón de Evan Longoria y culminada con dobletes de Asdrúbal Cabrera y Souza, y el oportuno agregado facilitado por el swing de Kevin Kiermaier en el séptimo contra el abridor y perdedor Wade Miley, colocando otra pelota en las tribunas, voltearon las cifras y sentenciaron el partido estableciendo ventaja de 4-2, asegurándole al nicaragüense su primer triunfo desde el 17 de agosto contra Houston, después de seis intentos fallidos.

El pitcheo de Erasmo fue sereno, astuto y efectivo. Volvió a mostrarse como un pitcher en pleno proceso evolutivo cultivándose a la orilla del árbol de la experiencia, con un porvenir que esperamos sea resplandeciente. En su mejor año, aproximándose a su primer arbitraje en el 2017, Erasmo ha estado ofreciendo pruebas fehacientes de su utilidad como un tirador confiable en cualquier rotación, a estos Rays que lo obtuvieron de Seattle a cambio de Mike Montgomery, entre cierta incertidumbre. ¡Qué bueno ver que hoy festejan haberlo capturado!

Ortiz golpea, no mata

El jonrón 36 de David Ortiz con Mookie Betts en circulación, llegando a 101 empujadas, fue un golpe en frío contra el derecho pinolero en el propio primer inning; dio la impresión de ser la señal de una mala noche. Pero no fue así. El vuelacerca de Ortiz fue golpeador, no matador. Erasmo sacudió su cabeza como quitándose de encima el aturdimiento producido por el estacazo, miró su escopeta sin hacerle reclamo alguno y sacó el último out ponchando a Travis Shaw. En ese momento, se sintió galvanizado y lo demostró con un dominio sostenido por las siguientes seis entradas, inquebrantable para el bateo de Boston. Durante ese esfuerzo tuvo tiempo para ponchar a Ortiz, que buscaba su tercer hit del juego tratando de reencontrarse con su juventud.

Cuando las cosas salen bien, todo parece poético decía Chesterton, y ciertamente eso fue por largo rato el pitcheo eficaz alrededor de una ansiosa calma, que le permitió al nicaragüense superar las diez victorias por vez primera en su corta carrera, con una apertura pendiente frente a los Marlins en Tampa.

También JC

El lanzador nicaragüense Juan Carlos Ramírez también vio acción anoche, en el partido que los Marineros de Seattle enfrentaron a los Reales de Kansas City, el equipo del costeño Cheslor Cuthbert.

En una entrada de labor, en relevo de James Paxton en apenas el segundo inning, JC regaló dos bases por bolas y aceptó un hit, mejorando ligeramente su efectividad a 1.69. Salió del partido en el tercero después de regalar los dos boletos, con un out.

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