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Un gran vuelo de cuervos manchó ayer el cielo azulgrana. Sin mostrar un futbol excelso, ese de academia que lo caracterizó en tiempos de Guardiola, el Barcelona, extrañando la jefatura del inspirado Messi y los tejidos del hábil Iniesta, jugó para ganar pero no pudo hacerlo y terminó gritando ¡Malditos palos!, cuando durante una derrota por 2-1 ante el “enflaquecido” Sevilla, tres disparos, uno de Neymar, otro de Suárez, y el de Sandro, que medio mundo vio adentro, fueron devueltos por los postes y la escuadra.

Segunda derrota en siete juegos. Mala señal, sobre todo cuando la tropa de Luis Enrique no puede fortalecerse hasta en el mes de enero. Por sexta vez en siete juegos, el Barsa no logra marcar en los primeros 45 minutos, y ahora fue por culpa de Piqué que en el minuto 24 dejó deslizarse una pelota que circulaba detrás del arquero Rico, sobre toda la raya de meta creyendo que entraría. Una entrada a fondo del central azulgrana decidido a ir por el balón, hubiera colocado al Barsa en ventaja lo suficientemente temprano.

LA SUERTE, UNIFORMADA

Cobrando una falta directa Neymar, que fue por mucho el mejor hombre del Barcelona con un accionar incansable y constantemente desequilibrante, sacó astillas de un poste. La pelota, de regreso bruscamente, rebotó en la espalda del arquero Sergio Rico y realizó un tour sobre la raya. Cuando Piqué la busca se está venciendo el tiempo y el espacio. De esa forma, la posibilidad del 1-0 se malogró. La suerte se vistió con el uniforme del Sevilla.

Un disparo de Luis Suárez a la escuadra alta en el minuto 39 intentando salir del 0-0, y el remate de Sandro, violento, al poste, recibiendo de Luis Suárez en el minuto 79, recortaron la capacidad de producción de este Barsa ahogado a ratos por la inseguridad, sin poder contar con el genio de la lámpara como es Messi. Entre la agitación imperante, ese era un gol de media vida. Por lo menos, el rescate de un punto.

EL SEVILLA GOLPEA

En un juego nada brillante, el Sevilla fue más que el Barsa durante 10 minutos en el inicio del segundo tiempo. No necesitó más. Gol de Khron-Delhi culminando una estupenda maniobra de Gameiro en el minuto 51, y gol de Iborra, peinando un largo centro a los 57, establecieron un 2-0, que en principio no parecía tener el peso de una lápida. Con Neymar multiplicándose, Suárez atento, Mascherano buscando cómo adelantarse, Busquets tratando de fabricar conexiones, Jordi llegando por la izquierda y Rakitic mostrándose, el Barsa, sin conseguir el entendimiento deseado, presionó fuerte antes y después del penal ejecutado por Neymar estableciendo el 2-1. El Sevilla decidió atrincherarse, y lo hizo tan bien pese al acoso, que daba la impresión de tener uno o dos hombres más en la cancha. Pero el Barsa insistía rebote tras rebote. La garra a falta de buen juego no bastó. Un potente disparo del brasileño desde fuera del área, fue la última amenaza que no funcionó.

Cayeron los palos y cayó el Barcelona. Seis puntos perdidos en siete fechas. Uh, peligroso. Muy peligroso.

 

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