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Yo soy aquel que ayer nomás creía, igual que la gerencia de los Nacionales de Washington, que la firma del derecho, de 31 años, Max Scherzer por siete años y más de 210 millones de dólares significaba no solo volver a garantizar el banderín del Este en la Liga Nacional, sino superar los 100 triunfos en este 2015 después de 96 el año pasado. Scherzer, al frente de una rotación soñada, era el factor de seguridad requerido. Siempre que cada mañana en la Casa Blanca revisaran la situación del equipo de la capital, los Nacionales estarían ahí, en el liderato, como el Dinosaurio de Monterroso.

No fue su culpa

No fue así, y no propiamente por culpa de Scherzer, un tirador de dos juegos sin hit ni carrera, ganador de 14 juegos, máxima cifra del equipo, mostrando un brillante promedio de 2.79 en efectividad con 276 ponches, registros que nunca había conseguido. Pese a que este año los Nacionales contaron con un fuerte aspirante a la Triple Corona como Bryce Harper, líder en bateo y empujadas de la Liga, y contaron con la presencia de los brazos de Zimmermann, Strasburg, González, Roak y Fister, sin alcanzar su mejor rendimiento, con Scherzer, un ganador del Cy Young 2013 como agregado, los 83 triunfos del equipo faltando una jornada para bajar el telón, los dejaron a seis juegos de la cima en el Este, y distantes de los 96 logrados en el 2014, con kilométrica ventaja de 17 sobre los sublíderes Bravos y Mets.

“Llegan más de 20 victorias”, fue el titular de una de las columnas del Post en Washington, cuando se cerró la negociación con Scherzer, convertido hoy en apenas el sexto pitcher con dos No Hitters en una campaña, incluyendo a Roy Halladay, que registró el segundo en la postemporada. Johnny Vander Meer --consecutivos--, Virgil Trucks, Allie Reynolds y Nolan Ryan, son los otros de la lista, consiguiéndolos en la calendarización regular, como Scherzer.

Exigencias implacables

Las más de 20 victorias que esperaban en Washington, se redujeron a 14. ¿Condena eso a Scherzer? La exigencia de las expectaciones es implacable, y lamentablemente, no hay nada más importante como aporte que la cantidad de triunfos, base de los estímulos salariales y hasta de valoraciones. Entre ganar 300, ponchar a 3,000 y ofrecer una efectividad deslumbrante, se prefiere al que obtiene lo primero. Si Scherzer responde con las 21 victorias del 2013, es decir siete más, los Nacionales hubieran entrado al último día de campaña, igual que los líderes Mets, aún con la inestabilidad del resto de los abridores.

Si metemos en la botella de las consideraciones el pequeño agregado que de sus 12 reveses, la mayor cantidad de su carrera, dos fueron ante los Mets con un juego sin decisión antes del impresionante No Hitter con 17 ponches logrados el sábado, es obvio que tuvo en sus manos cambiar la historia en el Este de la Liga Nacional.

No se esperaban dos No Hitters de Scherzer, quien estuvo cerca de otro, ni los casi 300 ponches, ni una efectividad cegadora, sino más de 20 victorias, y se quedó corto en ese aporte. La inversión no significó el banderín. No en este 2015, aunque pienso que de ninguna manera fue un fracaso. No puedes serlo con tanto brillo a tu alrededor, pero ciertas consideraciones son crueles. 

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