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El gobierno suizo aprobó ayer la extradición a Estados Unidos de Costas Takkas, antiguo secretario general de la Federación de las Islas Caimán de Fútbol (CIFA) y adjunto al presidente de la Confederación de Fútbol de América del Norte, de América Central y del Caribe (Concacaf).

El dirigente deportivo ahora tiene treinta días para apelar esa decisión y, en caso que decida hacerlo, el Tribunal Penal Federal de Suiza tendrá la última palabra. Takkas fue detenido en Zúrich el pasado 27 de mayo, al mismo tiempo que otros seis dirigentes de la FIFA y ha estado encarcelado desde entonces a la espera de su extradición.Julio Rocha.

La demanda formal de extradición fue transmitida el 1 de julio reciente por las autoridades estadounidenses al Ministerio de Justicia de la Confederación Helvética y se basa en un mandato de arresto internacional solicitado por una Fiscalía de Nueva York el pasado 20 de mayo.

La justicia sospecha que Takkas, en nombre del presidente de la Concacaf, pidió y aceptó sobornos de varios millones de dólares de una sociedad estadounidense para la atribución de los derechos de marketing durante las calificaciones para los partidos de calificación de los Mundiales de 2018 y 2022.

El ministerio indica en un comunicado que se han cumplido todas las condiciones para que la extradición pueda otorgarse, especialmente que los hechos supuestamente cometidos por Costas son castigados por el derecho suizo.

El comunicado explica que con su actuación, Costas ha perjudicado la competencia en el mercado de marketing deportivo y ha distorsionado el mercado mediático. Asimismo, las autoridades suizas consideran que Costas privó a otras sociedades de marketing de la posibilidad de negociar contratos.

Faltan dos

Hasta la fecha, Suiza ha autorizado la extradición del expresidente de la Federación Uruguaya de Fútbol, Eugenio Figueredo, quien también fue responsable en Conmebol y exvicepresidente de la FIFA; del antiguo presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Rafael Esquivel, quien también fue dirigente de la Conmebol; y del antiguo presidente de la Federación costarricense de Fútbol (Fedefut), Eduardo Li.

De los siete detenidos, solo uno ya se encuentra en Estados Unidos: el exvicepresidente de la FIFA Jeffrey Webb, quien aceptó ser extraditado a Nueva York el pasado julio.

Así, solamente dos exfuncionarios de la FIFA quedan pendientes de una resolución: el brasileño José María Marín, miembro ejecutivo de la Conmebol, y el nicaragüense Julio Rocha López, expresidente de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut) y hasta antes de ser arrestado era director de la Oficina de Desarrollo de la Confederación de Fútbol de América del Norte, de América Central y del Caribe (Concacaf).

Las acusaciones

Rocha López enfrenta directamente 6 de los 47 cargos que la División Criminal de Nueva York imputa a 14 personas por defraudar a la FIFA y a otros organismos del futbol, y por cometer lavado de dinero en territorio de Estados Unidos. La acusación detalla que Rocha estuvo involucrado en dos transacciones de dinero, una por US$150,000 a su nombre, ocurrida el 27 de mayo de 2011, y otra por US$88,000 a título de la Fenifut, registrada el 17 de abril de ese mismo año.

De los 47 cargos criminales que levantó la División Criminal del tribunal de Nueva York, Rocha está directamente involucrado en los números 1 (conspiración y extorsión), 18 (conspiración fraudulenta), 19 y 20 (transferencia de dinero que tienen como origen el soborno), 21 (lavado de dinero) y 22 (esquema de fraude en eliminatorias de la copa mundial de futbol).

 

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