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Levanten la mano quienes le han dado forma en su imaginación a la posibilidad de ver perder el sábado en el Garden a Román “Chocolatito” González en su combate con el bravo filipino Brian Viloria, exponiendo el cinturón mundial de las 112 libras. Es fácil captar una amplia confianza en nuestro peleador, pero ojo, no lo es tanto como la que se tenía en Alexis Argüello cuando enfrentó a Ernesto Marcel en Panamá, a Vilomar Fernández en Nueva York, y en sus dos peleas con Aaron Pryor en Miami y en Las Vegas. En cada uno de esos casos, Alexis perdió y el país quedó aturdido.

El explosivo flaco también fue claro favorito contra Olivares en Los Ángeles y José Torres en Mexicali, pero Olivares estaba adelante en las tarjetas después de doce asaltos y Torres tumbó a Alexis en la recta final, fabricando cierta confusión cuando cayó el telón. Ser favorito, obedece a una serie de consideraciones bien soportadas. Uno se pregunta ¿quién dispone de más habilidades?, ¿quién más agresivo y con superior poder en su golpeo? ¿qué dice su currículum? ¿cómo no valorar la experiencia acumulada? En fin, hacer cálculos sobre todo lo que puede ocurrir, aunque eso no pase de ser un ensayo.

Lo imprevisto

Igual que ustedes, pienso que “Chocolatito” resolverá a Viloria, quizás antes del límite, pero después de ver desenlaces tan insólitos como el Buster Douglas noqueando a Mike Tyson y León Spinks derrotando a Muhammad Alí, he aprendido a no descartar lo imprevisto. Nadie pensó que Ricardo Mayorga tenía la mínima posibilidad de vencer a Vernon Forrest en aquel momento, sobre todo después de haberlo visto humillar a Shane Mosley, y ser calificado como el mejor libra por libra. Pero ocurrió y el mundo siguió andando.

Me dice un oyente “no estamos preparados para una derrota de Román el sábado”, y le digo lo que apunté en el inicio de esta nota, que tampoco lo estábamos con Alexis y con mayor factor de seguridad. Claro que sería un impacto, aunque no tan brutal como los experimentados con Argüello, con una idolatría bien cultivada en esos tiempos. En la crónica deportiva, uno presenta sus enfoques y llega a conclusiones que oyentes y lectores someten a sus consideraciones. Consecuentemente los pronósticos son solo eso, puntos de vista sobre lo que puede ocurrir. Nunca una certeza como lo es la redondez del planeta.

Creo en Román, pienso que ganará por cualquier vía a Viloria porque se encuentra en su mejor momento, en búsqueda de algo de fortuna, hambriento de gloria, impulsado por una fe en sí mismo mueve montañas, pero estoy preparado para cualquier imprevisto. La vida me ha enseñado mucho sobre eso, y esto solo es una pelea.

 

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