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Luego de su intensa labor del sábado ante el hawaiano Brian Viloria, Román “Chocolatito” González solo quería descansar.

Para Román fue extenuante combatir 9 rounds con Viloria, un peleador que lució fuerte, rápido, con ánimo de seguir luchando después del dominio que ejerció el peleador nicaragüense a partir del tercer asalto.

Pero ya en la madrugada del domingo, Román sacó fuerzas extras para atender a cientos de aficionados que abarrotaron el lobby del Hotel Affinia para llevarse un saludo, una fotografía o una sonrisa del mejor peleador libra por libra del boxeo, y campeón mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Eran tantos aficionados nicaragüenses que vinieron a Nueva York o viven en esta ciudad, que Román necesitó el auxilio de sus miembros del equipo para mantener el control. Y luego de varios minutos de fotos, Román subió a su suite para atender en los pasillos del hotel, a un pequeño grupo de periodistas que esperamos sus declaraciones post pelea. Obviamente, EL NUEVO DIARIO estuvo en este grupo selecto.

“En cuanto sonó la campana, me puse a ver lo que Viloria traía. Pasó el primero y el segundo round, luego la esquina me mandó a pasar muchos golpes. Gracias a Dios todo salió muy bien y tenemos los resultados. Las condiciones adquiridas en dos meses de duro entrenamiento dieron sus frutos”, dijo González, mientras descansaba en una silla colocada en uno de los pasillos del hotel.

“Siempre pensé esperar que sonara la campana para ver qué traía Viloria. Lo fuimos minando poquito a poquito y los golpes bajos le hicieron mucho daño. Cuando iban pasando los asaltos, sabía que debía combinar más mis manos, atacar más, porque ya se estaba quedando”, añadió.

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Román aceptó que esos primeros dos rounds que perdió con Viloria eran simplemente para ver el tipo de pelea que podría desarrollar el hawaiano. Pero cree que pudo haber perdido el séptimo, algo que no ocurrió en ninguna de las tarjetas de los jueces.

“Yo pienso que perdí el primero y séptimo asalto, cuando me conectó fuerte con un gancho que me dolió mucho”, dice entre risas, mientras la mayoría se contagia en ese momento. “La verdad es que todos los golpes duelen, pero con mi preparación pudimos sacar la pelea. Tuve la capacidad de aguantar los golpes, y sus famosos volados y ganchos, supimos esquivarlos bien en el desarrollo de la pelea”, reiteró.

¿Sentiste muy rápido a Viloria, una de sus mejores armas?

Sí, pero por todas las cosas aguanta muchos golpes. Le metí unos golpes que pensaba, se quedaba. Miraba que cuando le metía los golpes y upper cuts, le hacía mucho daño, pero el muchacho aguantó todo.

¿Creíste que pudiste haber noqueado en el cuarto o quinto round?

Nunca olvidemos que Viloria pega fuerte. Cuando uno se apresura mucho, le va mal. Pienso que el plan de trabajo era dominarlo poquito a poquito y así fue.

 ¿Cuándo sentiste que tenías a Viloria?

Desde que sonó la campana  (risas). Hay algunas personas que entre más caliente estoy, más duro pego. En el sexto o séptimo le metí un gancho duro a Viloria y solo sentía que pujaba.

¿Qué sentiste pelear en el Madison, un sitio de mucha historia?

Fue algo especial. Es el sitio más grande en el que he peleado. Incluso he peleado en sitios grandes en Japón, pero no como el Madison.

 ¿Viloria ha sido tu rival más complicado?

Pienso que el rival más difícil de mi carrera es el “Gallo” Estrada. Para esa pelea no llevé las suficientes condiciones físicas y pienso que por eso tuve problemas. Con Akira Yaegashi también sentí su pegada.

 ¿Qué sentías cuando el público vitoreaba tu nombre?

Suave, había que tomar las cosas con calma. Me sentí emocionado, como que estaba en casa, pero sabía el trabajo que debía hacer.

 ¿Fajarse con vos contribuyó que lo vencieras por nocaut?

Obvio que sí. Llevaba mi plan de pelea, sabía que no le iba a funcionar estar bailando en la pelea. Ahí es donde estaba la clave de la victoria, sabía que no se iba a mover tanto en la pelea.

¿Te interesa una revancha con el “Gallo” Estrada?

Con el Gallo no creo que se dé nuevamente esa pelea. Yo vine aquí porque me pagaron súper bien. Pero si a mí no me pagan lo que yo quiero, no peleo con el “Gallo”, así de sencillo.

 ¿Cuánto aspiras por esa pelea?

Ustedes ya saben. Un millón o dos millones de dólares. Ha valido la pena llegar hasta donde estoy. Gracias a Dios estoy en un nivel donde pensaba estar. Me siento motivado, todo este año voy a descansar y estoy contento por todo lo que ha pasado.

¿Fue tu mejor bolsa la que ganaste esta noche?

Ha sido la mejor bolsa de mi vida. Con mucha humildad le agradezco a mi equipo de trabajo. Pienso que las cosas nos están saliendo bien, con Carlos Blandón al frente de mi equipo. Eso demuestra que cuando uno se cuida, las cosas le salen bien.

 ¿Vas a seguir en las 112 libras?

Si el año que viene peleamos con el “Gallo”, nos fajamos. Si nos viene el campeonato de las 115 libras, vamos con esa pelea”.

 ¿Qué te dijo Oscar de La Hoya después de la pelea?

“¡Ya no saben la labia! --exclamó entre risas, que rápidamente fueron seguidas a carcajadas por la mayoría de los presentes--. Me dijo que soy un buen muchacho, un buen peleador, te admiro mucho, y todos esos cuentos. Ojalá que me pague más en las otras peleas”, finalizó el “Chocolatito”, quien derrotó a Viloria de forma contundente, aunque tuvo que emplearse a fondo para mantenerse como el indiscutible mejor libra por libra del mundo.

  • 2011 fue el año en el que se enfrentaron Román “Chocolatito” González y Juan Francisco Estrada, el nica ganó por unanimidad.

 

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