•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Confirmado, Román “Chocolatito” González (44-0, 38 nocauts) es algo formidable que nos está impactando cada día más, desvaneciendo cualquier duda. Frente a un adversario como Brian Viloria, que lo dejó todo sobre el ring, que inició la pelea con un atrevimiento sorprendente metiéndose entre las brasas con aplomo y con sus escopetas cargadas, imponiéndose en los dos primeros asaltos. El bravo pinolero, que entre las complicaciones no perdió la serenidad, consiguió transformarse a partir del golpe corto provocador de conteo en el tercer round, para ofrecer una demostración de madurez, de sabiduría boxística, de superioridad casi aplastante, golpeando en la mandíbula a los incrédulos y gritándoles ¡aquí estoy, de cuerpo entero, con toda mi gama de recursos!

Esa serenidad.- Frente a la agresividad de Viloria utilizando eficazmente las combinaciones de golpes rectos, Román se vio trabado en los dos primeros rounds. No encontraba el pequeño tricampeón la distancia requerida para hacer algo visible ni podía disparar. Se sentía como un extraño frente a la movilidad y facilidad para ir encima del hawaiano, con una insistencia llamativa, pero en ningún momento perdió la calma. Tomó esos seis minutos para estudiar el paralelogramo de las posibilidades y hacer un correcto trazado sobre la propuesta inmediata. No podía permitir que el buen manejo de Viloria se extendiera más allá, inyectándole crecimiento.

Esa confianza.- Poder comenzar a funcionar apropiadamente lo más pronto posible era urgente. Su confianza fue fortalecida con el golpe de corto trayecto que detuvo la respiración de Viloria, dobló sus rodillas y lo obligó a utilizar su mano derecha como soporte para evitar la caída total, aunque sin poder escapar al conteo que equilibraba las tarjetas. Era lo que Román necesitaba para pisar el acelerador y soltarse. Establecerse en el centro del ring y empujar la pelea con su acometividad, fue el propósito inmediato para sacarle provecho al aturdimiento de Viloria. Era necesario comenzar a disminuirlo y el pinolero lució muy bien golpeando con rápidas combinaciones.

Esa destreza.- Que siempre lo ha caracterizado, había sido reactivada, y cuando sonó la campana del cuarto asalto, “Chocolatito” estaba lo convenientemente enfocado para prevalecer. De pronto, Viloria se vio desarmado. ¿Cómo fue posible que le inutilizaran sus pistolas que estuvieron tan humeantes? Román, agresivo, se convirtió en una sombra que lo perseguía, lo apretaba y golpeaba. La nariz sangrante, los golpes ascendentes que recibía, estar preocupado por el vuelo constante de esa derecha, tan precisa llegando desde afuera, atormentaron a Viloria, afectado por la pérdida de imaginación. Así que sus intenciones fueron súbitamente “amputadas”.

Ese caminado.- Román volvió a mostrar esa habilidad para caminar sobre la tarima cerrando espacios, o ensanchándolos, de acuerdo con su pretensión para atacar. No realiza unaRomán con un derechazo en corto mandó a la lona a Viloria en el tercer asalto. persecución policíaca, sino que logra colocarse en las mejores posiciones para conseguir ángulos y aplicar sus descargas. Ese transitar que tan bien maneja, hace sentir al rival acorralado, necesitado de espacio y de luz para intentar liberarse de semejante presión. Imposible lograrlo cuando los fogonazos se repiten provocando ceguera y la sangre en la boca tiene sabor de amargura. No queda más alternativa que tomar riesgos, pero ¿cómo volcarse frente a un adversario que ahoga y no lo permite?

Ese martirio.- Del sexto asalto envió a Viloria a su esquina bombardeado psicológicamente, preguntándose, estrangulado por la desesperación, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Bravo y brillante, Román realizó descargas que llevaron a Viloria a las sogas de un lado a otro. El filipino hubiera preferido estar en las butacas de las primeras líneas, que recibiendo castigo con una frecuencia abrumadora. Pero “Chocolatito” enchufado y dominante es imparable. Cambió de distancia a ratos para el golpeo largo que tanto provecho le proporciona, pero regresaba a golpear en corto, forzando a Viloria a sacar fuerzas de la nada frente a las puertas del infierno.

Esa claridad mental.- Esencial para la adecuada utilización de sus recursos, volvió a ser decisiva para evitar desgaste. Contra Viloria su porcentaje de aciertos fue muy alto, fallando poco. Cómo saber usar su inteligencia entre las cuerdas es lo más importante para “Chocolate” en la estructuración de sus victorias. Cerrar salidas al enemigo, atacar a ráfagas, salir a tiempo de la línea de fuego para evitar los contragolpes, mantener ese avance tan amenazante, facilitan el crecimiento del pequeño dragón pinolero. Todo lo que intentó Viloria después de la caída en el tercer asalto se encontró con un antídoto eficiente. ¡Qué facilidad para anticiparse exhibió Román!.

Esa solidez.- Para recibir casi sin perturbarse y utilizar los acercamientos del adversario con aberturas de guardia para hacer efectivo su contragolpeo, fue un factor desequilibrador de mayúscula incidencia. A veces, Román no retrocede ni para hacer replanteos, prefiriendo intentarlo manteniendo la presión de su presencia en la frontal. No se trata de un alarde de autosuficiencia, sino de una forma de hacerse sentir aun siendo golpeado. Por supuesto que se necesita capacidad de asimilación, y sin exageraciones, “Chocolate” ha ofrecido algunas pruebas de eso. Su solidez es en todos los aspectos, algo que pocos peleadores disponen.

Esa preparación.- Solo con una condición física excepcional, cultivada entre las exigencias del Gimnasio, se puede aplicar y sostener tanta intensidad. Hubo un momento, en el tercer round, durante la gruesa ofensiva desplegada en busca del nocáut, que “Chocolate” se detuvo. Aunque era muy temprano, necesitó un reabastecimiento de oxígeno para regresar a la agitación que había impuesto. Es llamativo cómo Román sabe graduar su esfuerzo para conservar energías y poder mantenerse ejerciendo presión con un golpeo frenético. En el noveno, a la orilla del final, con una frecuencia de disparos que agota, el pinolero se veía entero, capaz de no mostrar el menor síntoma de flaqueza.

Por ahora, Román González se presenta en pantalla como un súper peleador. Después de verlo funcionar frente a Viloria estableciendo una superioridad que fue mas allá de todos los cálculos previstos, podemos hacer sonar los clarines alrededor de su futuro resplandeciente.

  • 10-8 así marqué el sexto asalto a favor de Román. La diferencia sin caídas fue abismal.
  • 44-0 con 38 nocáuts es el récord de “Chocolatito” después de vencer a Viloria.
  • 78-72 mi tarjeta antes del desenlace con Román perdiendo dos rounds

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus