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Sin hacer mucha bulla, Arnulfo Obando se ha convertido en el entrenador de moda en el boxeo nicaragüense.

Hace un buen tiempo ya, Obando sustituyó a Gustavo Herrera como entrenador de cabecera de Román “Chocolatito” González, quien ha ascendido como la espuma. Tres títulos del mundo, invicto en 44 peleas, las bolsas más importantes del boxeo nicaragüense actual, y sobre todo, recién coronado como el mejor peleador del mundo libra por libra.

Eso ha provocado una lluvia de llamadas a Obando de peleadores que buscan un “toque de su magia” para convertirse en campeones mundiales, inspirados por seguir los pasos del “Chocolatito”.

Pero Obando sabe, al igual que la mayoría, que ese talento del “Chocolatito” es especial. Es como esos cometas que surcan el espacio y pasan cerca de nuestro planeta cada dos o tres décadas. Así es el talento de Román, quien fue sucesor de Alexis Argüello y Rosendo Álvarez como los sólidos mejores peleadores, en su momento, en Nicaragua.

Pero Obando mantiene los pies sobre la tierra. Sabe que Román es una “joya” que debe seguir puliendo, y más tranquilo, sin la presión del momento, muestra todo su orgullo por el resonante triunfo del sábado conseguido sobre Brian Viloria, en el Madison Square Garden de Nueva York, en la tercera defensa de su corona mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

“Desde el tercer round en adelante me di cuenta de que Román ya dominaba la pelea, cuando envió a la lona a Viloria. Pero aun así le dije a Román que no se descuidara porque Viloria estaba buscando un solo golpe para resolver”, explicó Obando. 

“Viloria es un peleador fuerte. Buscaba cómo conectar golpes de poder, pero gracias a Dios la preparación que hicimos en Nicaragua y Costa Rica fue de lo mejor, y el resultado fue favorable para nosotros”, añadió.

Obando aseguró que se preocupó un poco en el séptimo round, cuando el “Chocolatito” fue conectado con un duro gancho.

Ese golpe resintió al peleador nicaragüense. Obando se enteró en la esquina, pero en el receso hizo el trabajo necesario para recuperarlo.

“Cuando llegó a la esquina le dije que debía cuidarse un poco más. Por eso, en el octavo lo mandé a lanzar combinaciones más largas y moverse por los laterales, para evitar esos golpes que lo pudieran afectar”, reiteró.

Merecido descanso

Román y su equipo de trabajo llegaron a Nicaragua la noche del lunes. Fueron objeto de un tumultuoso recibimiento y luego hasta hubo una celebración en la Plaza de Las Victorias.

En Nueva York, el “Chocolatito” declaró que descansaría una semana, para luego regresar a los entrenamientos. Sin embargo, Obando está claro que el tricampeón mundial podría tomarse hasta dos semanas de descanso, y regresar a soltarse ligeramente en el gimnasio, porque su próximo compromiso podría ser programado hasta en marzo del próximo año.

“Román tiene que descansar. En Nueva York tuvo una semana sólo pensando en boxeo, no salió a conocer la ciudad y eso le permitió llegar fuerte y concentrado a la pelea. Ahora es su tiempo para descansar y relajarse donde él quiera, porque se lo merece y no tenemos idea de cuándo volverá a pelear”, finalizó el destacado entrenador capitalino.

Para el 2016, el “Chocolatito” podría realizar como mínimo dos combates, quizás tres. Planea mantenerse en la división mosca, para conceder la revancha al mexicano Juan Francisco “Gallo” Estrada.

Luego vendría el salto a la división supermosca. Sin embargo, las vacaciones y un merecido descanso encabezan la agenda del “Chocolatito” González. 

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