•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Los lanzamientos de nudillos son impredecibles. Se dice, quizás exagerando, que ni siquiera quien los dibuja tiene certeza de su aterrizaje. El derecho de casi 41 años R.A. Dickey, un sorprendente ganador de 20 juegos, Cy Young incluido, durante la temporada del 2012 con los Mets, trabajando ahora para Toronto, es uno de los pocos expertos en bolas de nudillos, pero ayer, en apenas un inning y dos tercios, víctima de cuatro hits --entre ellos par de jonrones--  terminó con su brazo hecho un nudillo después de permitir cinco carreras que aturdieron a los Azulejos y los mantuvieron “groggy” el resto del trayecto, mientras el bullpen de los Reales apretaba tuercas por cuatro entradas y un tercio, asegurando una victoria rotunda por 14-2, con el respaldo de una ofensiva de 15 imparables.

Cuando los Azulejos, necesitados de pitcheo, se volcaron sobre Dickey en diciembre de 2012 con una extensión de contrato y entregándole a los Mets a Noah Syndergaard y Travis d’Aranaud, hoy tan altamente valorados, escribí: “se estaban precipitando sin ningún factor de seguridad alrededor del futuro de Dickey, apenas con una temporada de 11 triunfos antes de brillar en el 2012”. Y quedó demostrado. Él registró 14-13 y 14-13 en 2013 y 2014 antes de 11-11 en este 2015, sin llegar a impresionar, y ayer, con la gran posibilidad de equilibrar la serie 2-2 después que Toronto se impuso a Kansas 11-8 en el huracanado tercer juego, su pitcheo se derritió rápido. Dickey lanzó filetes no nudillos a los bateadores de Kansas, y los jonrones de Ben Zobrist y Alex Ríos lo sacaron del escenario con el llano en llamas.

Murieron temprano

Los de Toronto no se recuperaron a la desventaja de 5-0. La única señal de vida que enviaron frente al abridor Chris Young fueron las dos carreras del tercer inning, pero el relevo de Kansas, que casi lo lleva a ganar la Serie Mundial frente a los Gigantes de no ser por Madison Bumgarner, volvió a funcionar eficazmente con cuatro brazos permitiendo solo un hit inofensivo cada uno. 

En la recta final el ataque de los Reales, que la noche anterior amenazó aproximándose a la posibilidad de arrebatar el juego, se soltó ruidosamente con 4 carreras en el séptimo, 3 en el octavo y 2 en el noveno. En el alboroto, Alcides Escobar tan incidente impulsó cuatro carreras y Lorenzo Cain tres. Se cree que los relevistas de Toronto todavía no se han atrevido a salir del Roger Stadium, por temor a ser reconocidos. En el centro de la ciudad, donde está instalado el parque, hay mucha luz. Tanta como en los Campos Elíseos en París.

Estar atrás 3-1 contra un equipo en crecimiento, que difícilmente puede perder tres seguidos, aún enfrentando al mejor David Price, quien solo puede abrir un juego y quizás hacer un relevo a lo Bumgarner, equivale a estar sentado sobre las brasas en espera de lo peor. Sobre todo, cuando Edison Vólquez se encuentra calentando su escopeta para rematar a los Azulejos, que fueron capaces de borrar una desventaja de siete juegos para tumbar a los Yanquis en el Este de la Liga Americana.

Aparentemente, casi todo está consumado. A menos que Marco Estrada se convierta en un Don Larsen. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus