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Los Cachorros de Chicago se encuentran a la orilla del abismo después de perder 5-2 el tercer juego. No han podido ganar sumergidos en la mediocridad de su ofensiva y la fatalidad de su pitcheo en los duelos cumbres. Ahora no pueden culpar a ninguna cabra y ningún guante inoportuno evitando un out. Quizás todos recordarán que Kyle Schwarber pudo atrapar ese batazo de Yoenis Céspedes en el inicio del séptimo, dándole forma a una arremetida de dos carreras que estiró la diferencia 5-2, facilitándole a los Mets de Nueva York un factor de seguridad en la construcción de ese tercer triunfo.

Siempre quedará el lamento: ¡Ah, si Schwarber retiene esa pelota que escapó de su guante izquierdo con el brazo estirado sobre un esforzado empinamiento, la intriga alrededor del estrecho 3-2 a favor de los Mets hubiera permanecido intacta en los últimos innings! 

Fue hit y carrera producida. De inmediato, en una jugada de riesgo con roletazo a primera de Lucas Duda, el inspirado Daniel Murphy se lanzó desde tercera exitosamente a la conquista del plato y los Mets ganaban por tres carreras, aprovechando que un robo de tercera realizado atrevidamente por Céspedes en el sexto, le permitió anotar por un wild y adelantar a los Mets 3-2 contra el pitcheo inseguro de Trevor Cahill. 

Por ahora, con los Cachorros contra las cuerdas 0-3, se tiene la impresión que en Chicago, la maldición continuará danzando burlescamente frente al gigantesco esfuerzo realizado con una tropa repleta de chavalos ansiosos de abrazar el planeta beisbol y proyectarse hacia la grandeza, que agitaron las velas de la esperanza ganando el duelo de comodines y eliminando a Cardenales de San Luis.

Diente por diente

El partido se inició con un cambio de golpes. Doblete de Yoenis Céspedes impulsando a David Wright contra el pitcheo de Kyle Hendricks, un ganador de 8 juegos por 7 reveses y 3.95 en efectividad durante la temporada adelantó a los Mets, pero en el cierre, frente al difícil Jacob deGrom (14-8 y 2.54), el prospecto de 77 carreras empujadas en solo 69 juegos, Kyle Schwarber, colocó una pelota en órbita por quinta vez en esta postemporada, equilibrando la pizarra 1-1, antes que hits consecutivos de Anthony Rizzo y Starling Castro con dos outs, proporcionaran una gran oportunidad al temido Jorge Soler, quien falló con un roletazo al short.

Jonrón de Murphy en el tercero encontró respuesta en el jonrón también solitario de Jorge Soler en el cuarto, estableciendo un 2-2, quebrado por la agresividad de Céspedes en el sexto. Después, los Mets tomaron la iniciativa y su pitcheo de relevo amordazó a los Cachorros.

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