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Repartiendo palo, los Mets de Nueva York han aterrizado en la Serie Mundial del 2015, reduciendo a la nada a los jóvenes, inquietos y peligrosos Cachorros de Chicago. Anoche, completaron la barrida derrotándolos 8-3, volviendo a mostrar su funcionamiento efectivo en todos los aspectos del juego, golpeando de entrada el pitcheo del ganador de 10 juegos Jason Hammel, con una arremetida de cuatro carreras en el primer inning, que incluyó jonrones consecutivos de Lucas Duda con dos circulando y de Travis D´Arnaud, sin embasados.

Los Mets no necesitaban “algo más” porque su pitcheo iniciado por Steven Matz, supo resolver las dificultades, pero agregaron cuatro carreras con Daniel Murphy volándose la cerca por sexto juego consecutivo en esta postemporada, impulsando dos en el octavo, sacando a la multitud del parque, estrangulada por la decepción. El equipo de la ilusión quedó roto en ese instante.

Es difícil ser verde

La juventud es un divino tesoro, como decía Rubén, nuestro gran poeta, pero cuando eres verde, las proezas deben esperar. Y para estos Cachorros, integrados por una chavalada, Kris 

Bryant, Kyle Schwarber, Javier Báez, Jorge Soler, Russell, Starling Castro, llegar hasta la Serie Mundial era demasiado. Sorprendieron eliminando a los Cardenales de San Luis, pero fueron barridos por unos Mets que después de terminar con los Dodgers de Clayton Kershaw y Zack Greinke, masticaron todo el entusiasmo que cobijaba a la tropa de Joe Maddon.

Nada que discutir. La superioridad de los Mets, con un pitcheo abridor muy solvente, un relevo aprieta tuercas y su bateo fluido, potente y productivo, fue perceptible hasta desde la ceguera. El bullpen de los Mets había ejercido un dominio total en un alarde de rendimiento, hasta que el jonrón de dos carreras disparado por el seguro Novato del Año, Kris Bryant en el octavo, contra el derecho Tyler Clippard, rompió esas cadenas y recortó la diferencia 8-3.

Carecieron de pitcheo

Con solo un gran brazo, el de Jake Arrieta, un fuerte aspirante al Cy Young de la Liga Nacional, los Cachorros, que tuvieron en Jon Lester y Dan Haren a dos discretos ganadores de 11 juegos, no pudieron soportar la presión ofensiva de los Mets, con Daniel Murphy en plan de no dejar títere con cabeza. Arrieta, máximo ganador de las Mayores con 22, tuvo oportunidad de equilibrar la serie en el segundo duelo, pero se vio superado claramente por el joven Syndergard, obtenido de Toronto. La serie quedó inclinada definitivamente.

Al desvanecerse la posibilidad de un quinto juego, Arrieta no pudo regresar al escenario apropiado para los agigantamientos como es la postemporada. Los Mets, ansiosos, hambrientos, no se detuvieron, y gracias a ellos, tiene sentido que las luces de Times Square no se apaguen.

  • 1986 fue el último año que los Mets de Nueva York ganaron una Serie Mundial, precisamente ante Boston. No van a una final desde el 2000 ante los Yanquis.

 

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