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Un equipo versátil, muy bien armado, capaz de ganar de distintas formas, los Reales de Kansas City han aterrizado nuevamente en el Clásico, agrediendo a los Azulejos de Toronto con su velocidad y bateo oportuno, después de haberlo hecho con su punch, descargando par de jonrones en los primeros innings, para conseguir ventaja de 2-0 en poder del derecho dominicano Yordano Ventura. Factor clave en la victoria por 4-3 sellada por el hit impulsador de Eric Hosmer en el octavo contra Roberto Osuna, facilitando el esprint atrevido y espectacular de Lorenzo Cain,  fue el relevo escalofriante realizado por el tirador de 100 millas, Kelvin Herrera, cortando un rapto de inspiración de los Azulejos.

Los Reales, que superaron a los Astros de Houston en cinco juegos, evitaron en la serie por el banderín de la Americana el duelo de vencer o morir doblegando a Toronto, quitándole los bates en momentos cumbres, incluyendo ese del noveno episodio con hombres en primera y tercera sin out. El finalmente buen remate de Wade Davis aseguró el boleto anulando a Donaldson, el gran cañón de Toronto, en el último instante del drama.

Par de estocadas

El doble abridor de juego conectado por Ben Revere no alteró los nervios de Yordano Ventura, el joven tirador derecho dominicano de 25 años. Se olvidó de tan temprana amenaza para concentrarse en el pitcheo al temible Josh Donaldson, desarmándolo al poncharlo con tres lanzamientos, con Bautista, apurado, fallando en elevado. De inmediato, Encarnación no sacó la bola del cuadro y ese cero fortaleció a Ventura.

El jonrón de Ben Zobrist en el cierre del primer inning y otro en el segundo, agregado por Mike Moustakas encima de la pared derecha, atrapado por un fanático bien estirado, lo que forzó una revisión y posterior discusión, aturdieron al zurdo David Price, adelantando a los Reales 2-0. En Toronto, las imágenes en los televisores se volvieron borrosas.

Después de tres entradas, el bateo de los Azulejos se encontraba sumergido en la nada frente a Ventura. Se necesitaba una señal de vida y la proporcionó José Bautista con un jonrón por el jardín izquierdo. Estrechando la diferencia 2-1, los Azulejos se colocaban a la orilla de poder provocar un giro brusco en la pizarra. Ese momento pareció llegar en el inicio del quinto, cuando Russell Martin y Kevin Pilar fueron boleados sin out, pero Ventura tomó el reto por el cuello eliminando a Going, Revere y Donaldson. Ese cero fue doloroso para Toronto.

Falló mucho Toronto

Con el presente entre la inseguridad y el futuro del juego oculto en el rincón de los misterios, el doblete de Encarnación con un out en la apertura del sexto, obligó al retiro de Ventura y el ingreso del violento tirador Kelvin Herrera. La multitud salió de la esfera de la preocupación con un estallido de júbilo al poncharse Colabello y fallar Tulowitzki en elevado a la pradera central. Otro cero valioso. 

Kansas, en cambio, sacó provecho de la opción que se le presentó en el cierre del séptimo con hit abridor de Moustakas, una parábola gimiendo a la zona corta del center. El pitcheo de Price dio la impresión de estar debilitado, cuando Salvador Pérez fue víctima de una atrapada monumental realizada por Ben Revere frente a la pared del jardín izquierdo y Alex Gordon vio esfumarse un sencillo con la brillante jugada de Ryan Goins en segunda. Dos outs milagrosos no evitaron la salida de Price y el ingreso de Aaron Sánchez, quien fue golpeado por el hit impulsador de Alex Ríos, ampliando 3-1 en un momento apropiado, con seis outs de vida para Toronto.

La intriga volvió a tomar forma en el inicio del octavo con Ryan Madson en la colina, afectado por el hit dentro del cuadro de Revere y estremecido por el segundo jonrón del juego de José Bautista, después del ponche a Donaldson. El equilibrio 3-3, enmudeció las tribunas, dejando el desenlace deambulando en el laberinto de las angustias, pero la agresividad de Cain en las bases le permitió proyectarse desde primera en el cierre del octavo con el hit Hosmer, para anotar la carrera que decidió la batalla.

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