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¡Qué ironía amigos! Pese a tantos “monstruos” que hemos visto en las colinas a lo largo de más de 100 años en Series Mundiales, ha sido un “Don nadie” llamado Don Larsen, un pitcher corriente, alguien que nunca tuvo la menor posibilidad de acercarse al Salón de la Fama, el único que ha logrado construir un no hitter en estos Clásicos, realizando además, un trabajo perfecto: 27 hombres al bate y 27 outs. Nadie en las bases.

Han pasado casi 60 años y sigue siendo ese, caso único. La proeza está intacta. El 8 de octubre de 1956 en Yanqui Stadium, Don Larsen ingresó a la inmortalidad sin necesidad de pasar por Cooperstown. Roy Halladay lo consiguió en postemporada, no en Serie Mundial.

Larsen, un pitcher que cerró su carrera de 14 años con balance de 81 triunfos y 91 derrotas, que alcanzó precisamente en ese 1956 su más alta cifra de victorias con 11, que fue un perdedor de 21 juegos en 1954 con los Orioles, asombró al mundo del beisbol estrangulando a los Dodgers de Jackie Robinson, Duke Snider, Gil Hodges, Roy Campanella y Carl Furillo, con 97 lanzamientos. El gran total de 64,519 aficionados, que no pudieron ver algún jugador de los Dodgers circulando, no lo podía creer.

GLAVINE, EL ÚLTIMO

¿Cuándo fue la última vez que un pitcher se acercó a un no hitter en Serie Mundial? En 1995, el zurdo Tom Glavine de los Bravos, enfrentando a Denis Martínez, solo permitió un hit del catcher de Cleveland Tony Peña abriendo el sexto inning. Los Bravos se coronaron ganando el juego 1-0 por jonrón de Dave Justice y Glavine salió después de 8 entradas para que entrara al remate Mark Wohlers. 

Hay que agregar al esfuerzo de Glavine, otros cuatro juegos de solo un hit en estos Clásicos, siendo el más dramático el de Floyd Bevens, un derecho de los Yanquis que solo se sostuvo por 4 temporadas en las Mayores y que en 1947 ganó 7 y perdió 13. En la serie de ese año contra los Dodgers, Bevens ganaba el cuarto juego por 2-1 sin permitir hit y solo necesitaba un out para concretar la proeza. Él había estado toreando complicaciones consecuencia de 10 bases por bolas, cuando con dos a bordo, Cookie Lavagetto salió del banco para intentar funcionar como emergente y con un doble destrozó a Bevens, volteando la pizarra.

OTRO FINAL DRAMÁTICO

En 1967, en el segundo juego contra los Cardenales, el pitcher de Boston Jim Lonborg estaba tirando sin hit en el octavo inning con dos outs en medio de una gran expectación, cuando Julián Javier le conectó un doble. Lonborg terminó la blanqueada, pero se sintió frustrado.

Ed Reulbach, de los Cachorros de Chicago, se estaba aproximando sigilosamente a la posibilidad retando a los Medias Blancas en el Clásico de 1906, pero en el séptimo inning le salió el diablo disfrazado de Jiggs Donahue, quien con un hit rompió el embrujo.

Y el quinto caso es el de Claude Passeau de los Cachorros, en 1945, frente a los Tigres de Detroit. Muy temprano en el juego, en el segundo episodio, Rudy York, quien todavía tiene el récord de 18 jonrones en el mes de agosto,  disparó el único cohete y Passeau continuó hacia una blanqueada de 3 por 0.

En total, solo cinco juegos de un hit en Series Mundiales, el último de ellos trabajado por Tom Glavine contra Denis Martínez en 1995, en duelo que terminó 1-0 con remate de Mark Wohlers. Por ahora, y quizás por siempre, Don Larsen, un “Don nadie”, es caso único.

 

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