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¡Qué indefensos se vieron los Mets frente a Johnny Cueto! Tanto, que cuando el segundo juego terminó, no parecían tener futuro en esta Serie Mundial que hoy se traslada a Nueva York entre densos y negros nubarrones para los de casa. Después de esquivar a Clayton Kershaw y Zack Greinke derrotando a los Dodgers en cinco juegos, los Mets atacaron el pitcheo de los Cachorros, encabezado por el probable ganador del Cy Young en la Liga Nacional, Jake Arrieta, ignorando también a Jon Lester y Cole Hamels, para barrer a los Cachorros 4-2, 4-1, 5-2 y 8-3, con un bateo sostenido. Ahora ellos están atrás, en ruta hacia el caos si no envían señales de vida esta noche.

LOS ULTIMOS, AQUELLOS YANQUIS

Levantarse de un 0-2 necesita de un impulso próximo a la proeza. Algo así como intentar mover el Arco del Triunfo que adorna París, a otro lado, empujándolo con los hombros. La última vez que eso ocurrió fue en 1996, cuando los Yanquis, limitados a solo una carrera en 18 entradas por el pitcheo de John Smoltz y Greg Maddux, reaccionaron ganando cuatro consecutivos. Los de Nueva York tenían a Derek Jeter, Wade Boggs, Cecil Fielder, Joe Girardi, Tino Martínez, Paul O´Neill y  Tim Raines. Casi lo vuelven a lograr en el 2001 contra los Cascabeles de Arizona de Randy Johnson y Curt Schilling, pero aquel hit de Luis González contra Mariano Rivera en el fondo del noveno inning del último juego, lo impidió.

Los Mets necesitan hoy del joven Noah Syndergaard, un pitcheo parecido al de Tom Seaver para poder cortar la inspiración de estos Reales, tan precisos y espectaculares en la defensa, lo suficientemente agresivos para sacar provecho de las oportunidades que se les presenten, y disponiendo de buen pitcheo abridor caribeño y un relevo sereno y autoritario. Frente a Syndergaard estará el tercer dominicano en la rotación de Kansas, Yordano Ventura, apenas un año mayor que Syndergaard, igualmente violento, capaz de atravesar una pared con sus disparos, y con algo más de experiencia luego de completar su segunda temporada como big leaguer.

URGE TRANSFORMACIÓN DE METS

Mientras los Reales necesitan seguir funcionando como lo han hecho en las dos primeras batallas, los Mets necesitan una transformación radical. Otra derrota los dejaría con los pies hinchados entre las brasas, prácticamente atrapados sin salida. Salir de la olla de presión es la misión de los hombres de Terry Collins, quien después de sentirse el más feliz de los mortales a la orilla de los cadáveres de Dodgers y Cachorros, se encuentra atormentado por la obligación de ganar esta noche, a como sea. Collins no ha dormido lamentando cómo se malograron posibilidades en el primer juego.

El mejor bateador de los Mets en cifras durante esta serie, Lucas Duda, no lo parece, y el poder de Daniel Murphy ha estado bajo control.

El resto desapareció en el segundo juego y necesita reaccionar en apoyo de Syndergaard, siempre y cuando, el chavalo logre fajarse con Ventura y no se derrita como ocurrió primero con Harvey en defensa de una ventaja de 3-1 y después con DeGrom, tratando de manejar ese 1-0 favorable.

KANSAS, TAN VITAMINADO

No hay forma de ver a los Reales pequeños o con tendencia a la fragilidad. Con un lead-off imparable como Escobar, la agitación que proporcionan Ben Zobrist y Eric Hosmer, el aporte del fondo del line-up con Gordon y Ríos, la facilidad de simplificar problemas de una defensa “graduada en Harvard o en Oxford”, y sobre todo, la consistencia en la colina, cuesta dudar de estos Reales vistos tan vitaminados. Aun sabiendo que en beisbol no hay nada escrito, viendo a estos Mets estrangulados por la obligación de ganar, no parecen confiables. Ya veremos si no se desfondan esta noche y evitan amanecer a la orilla del caos.

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