•  |
  •  |
  • Edición Impresa

En la Serie Mundial de 1929, Connie Mack, mánager de los Atléticos de Filadelfia, sorprendió a medio mundo abriendo con Howard Ehmke, un tirador hasta cierto punto de segunda clase, que solo había iniciado 8 juegos y caminado 55 entradas en la temporada. Ehmke, tirando en lugar del fenomenal Lefty Grove, flamante ganador de 28 juegos, provocó una sorpresa aún mayor al derrotar 3-1 a los Cachorros de Hack Wilson, fijando además, récord de ponches para un Juego de Serie Mundial, con el total de 13 “acribillados”.

Ese récord se mantuvo inalterable hasta el año de 1953, cuando Carl Erskine de los Dodgers ponchó a 14 bateadores de los Yanquis burlándose de un lineup que presentaba a Joe Collins, Mickey Mantle, Hank Bauer, Phil Rizutto, Billy Martin, Gil McDougal y Yogi Berra.
Diez años después, en la Serie de 1963, el fenomenal tirador de los Dodgers Sandy Koufax ponchó a 15 Yanquis y borró la marca de Erskine. El súper zurdo abrió el primer juego de ese clásico el día 2 de octubre, ponchando en orden a Tony Kubek, Bobby Richardson y Tom Tresh, y siguió su faena en el segundo, liquidando por la vía de los strikes a Mickey Mantle y Roger Maris, antes que Elston Howard muriera en faul al catcher. En el tercer inning, ponchó a Joe Pepitone y en el cuarto, Kubek, Richardson y Tresh volvieron a poncharse consecutivamente. Aquello era espeluznante, pero Koufax se calmó, y en el cierre del octavo, fue golpeado por un jonrón de Tom Tresh con Kubek circulando, perdiendo la blanqueada y resignándose a una victoria por 5-2. El zurdo cerró el juego ponchando a Harry Bright, imponiendo con el total de 15, un nuevo récord.

No pasó mucho tiempo, para la aparición en pantalla del mortífero derecho Bob Gibson de los Cardenales de San Luis, desplazando a Koufax. En la Serie de 1968, cinco años después, frente a los Tigres de Detroit, el fiero Gibson logró estrangular a 17 bateadores, estableciendo una marca que todavía pemanece intacta.

Pitcher con velocidad eriza pelos, Gibson sorprendió al decir que ese 2 de octubre, en la construcción de una victoria por 4-0 frente a esa alineación encabezada por Al Kaline, Norman Cash y Willie Hortonm, no alcanzó todo su poderío, dependiendo para desequilibrar de lanzamientos que se quebraban o se deslizaban, siendo esencial su control.

Al terminar el sexto inning, Gibson había “decapitado” a once enemigos en un alarde de eficacia, manteniendo el ritmo escalofriante de Koufax en 1963. Todo dependería de la recta final, durante la cual, Koufax aflojó un poco las tuercas. Si Gibson lograba mantener el ritmo, podría establecer una nueva marca. En el séptimo ponchó a Jim Nothup y Bill Freehan para llegar a 13 y en el octavo frustró al emergente Eddie Mathews llegando a 14 y colocándose a dos de un nuevo registro, con solo tres outs pendientes. Naturalmente, la expectación era mayúscula en el Bush Stadium de San Luis. Mickey Stanley abrió con hit al center. Con el marcador 4-0, esa amenaza no importaba frente a la persecución del récord macabro, y Gibson ponchó por tercera vez a Kaline para abrazarse con Koufax. Uno más, solo uno más necesitaba el astro de sepia y ponchó a Norman Cash por tercera vez para el número 16. Koufax había quedado atrás, pero Gibson, crecido, implacable, ponchó a Horton para el gran total de 17 entre 55 mil rugidos en las tribunas. Han pasado 47 años, y la marca está ahí, sobreviviendo danzando.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus