Edgar Tijerino M.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Willie Mays fue un bateador de 660 jonrones, considerado en su momento como el mejor pelotero imaginable. Él era capaz de resolver cualquier duelo con un batazo kilométrico, un toque de bola maestro, un robo electrizante, un disparo “Rayo Laser” desde lo profundo del jardín central, o una atrapada de antología. De manera que, desde antes de cantarse el play ball en la Serie Mundial de 1954 entre los Indios y los Gigantes, Mays era el “ombligo de las atracciones”.

Ganadores de la cifra récord de 111 juegos en la temporada con una impresionante rotación de cinco brazos: Bob Lemon y Early Wynn, ganadores de 23 juegos cada uno, Mike García, quien llegó a 19, Art Houtteman que registró 15 y Bob Feller con 13, más el campeón de bateo Beto Ávila, el aporte del líder en jonrones y empujadas Larry Doby con 32 y 126, y la presencia de Al Rosen y Vic Wertz, los Indios fueron considerados favoritos para imponerse.

¿Quién iba a imaginar que tan feroz bateador como fue Mays sería recordado por siempre debido a esa atrapada realizada en la Serie del 54 sobre el profundo batazo de Vic Wertz?

La mejor de todas

Hay atrapadas inolvidables por su dramatismo y espectacularidad en estos clásicos. La de Al Gionfrido en 1947 sobre aquel batazo de Joe DiMaggio, aparentemente inalcanzable frente a cualquier tipo de esfuerzo; la de Sandy Amoros en 1955, llegándole increíblemente al batazo que Yogi Berra dirigió hacia la esquina contraria en el left field; las de Tommie Agee y Ron Swoboda en el clásico del 69; aquella que realizó Joe Rudi con los Atléticos de Oakland durante el inicio de los años 70; la de Charlie Moore en 1982 , la de Kirby Puckett en 1991 contra los Bravos y tantas otras.

Pero la de Mays quedó como espejo de todas las atrapadas anteriores y futuras. Nunca hubo otra igual, y nunca veremos otra parecida, se ha dicho constantemente, aunque Mays, tratando de no quedar atrapado por “su propia atrapada”, le resta importancia.

Era el primer Juego de la Serie Mundial y Bob Lemon, quien estaba enfrascado en un duelo de 2-2 con Salvatore Maglie, dio base a Larry Doby y soportó hit de Al Rosen para enfrentar al zurdo Vic Wertz, quien llevaba de 3-3 en una tarde inspirada. Bateador zurdo echando humo frente a un pitcher derecho entrando en la etapa de vacilación. El mánager Leo Durocher decidió retirar a Maglie y traer del bullpen al zurdo Don Liddie.

El swing y el sprint

Sin perder tiempo, Wertz ejecutó un swing potente sobre el primer lanzamiento y la bola tomó altura mientras amenazaba aproximarse a la lejana verja del center field en el Polo Ground, a 460 pies del plato. Mays giró, hizo un cálculo rápido y precisó del espacio, el impulso necesario, el ángulo de caída y el sprint requerido, desplegando un esfuerzo considerado improbable. En el último instante, desplazándose entre un espeso silencio, reteniendo su encabritado corazón con la garganta, realizó la atrapada más impresionante de todos los tiempos. Los Gigantes ganaron el juego 5-2, y luego se encaminaron hacia una barrida con victorias de 3-1, 6-2 y 7-4. La atrapada de Mays quitó el aliento y mató el impulso de los Indios.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus