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David Bency estremeció como un relámpago a Junior Ramírez el pasado 25 de julio. Sin ser favorito, con más agallas que técnica boxística y dispuesto a tumbar los pronósticos, el costeño le asestó una puñalada en el pecho a su rival, destruyendo el núcleo que lo inspiraba, un récord invicto que llegó a su fin y lo despojó del título latino interino superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

A penas en su primera defensa, del cetro que ganó ante el mexicano David Rangel en enero de este año, Ramírez (13-1-0-9 KO) se llevó la decepción más grande de su corta carrera como púgil profesional. Bency (7-5-1-3 KO), el verdugo, parecía una oveja inofensiva, su récord no impresionaba, pero sobre el cuadrilátero se presentó con el traje de lobo y al límite de diez asaltos se adjudicó el triunfo por decisión mayoritaria.

Cinco meses después, con el recuerdo fresco de su único descalabro, Junior tendrá la oportunidad de sacarse la espina que cada día lo hace meditar por largas horas sobre qué fue lo que falló. Lo mejor de todo es que será contra el mismo Bency, quien ahora intentará conservar el título latino del CMB, en una cartelera que organizará la promotora Pinolero Boxing, el próximo 5 de diciembre.

Reyerta pactada

Después que ambos púgiles superaran satisfactoriamente sus últimos compromisos, compartiendo como víctima a David Acevedo, quien fue descalificado contra Ramírez por reiterados golpes bajos y perdió por decisión unánime contra Bency tras ocho asaltos, el promotor Marcelo Sánchez decidió pactar la revancha y el miércoles reciente los dos boxeadores firmaron el contrato que los compromete a enfrentarse en la fecha antes señalada.

“Es una pelea verdaderamente atractiva. Ambos tienen hambre de triunfo y eso le da una pizca de interés a la pelea. Tal como sucedió en la primera, este será un combate de pronósticos reservados, por un lado Bency es una máquina yendo hacia el frente y tirando golpes. A la par, Junior pega fuerte, sabe moverse y está ansioso por desquitarse”, manifestó el promotor.

Enfocados

Los protagonistas se pronunciaron cautelosos, prefieren demostrar sobre el ring el plan que tienen para imponerse. “Estaba esperando esta oportunidad. La vez pasada me confié, esta vez tengo que hacer las cosas mejor y siento la obligación de dejar claro que soy mejor.

Es un reto grande y difícil, cada decisión que tome sobre el cuadrilátero debe ser la mejor”, manifestó Ramírez.

El costeño Bency se muestra menos presionado por el compromiso, da la impresión que todo lo tiene bajo control. El haberse impuesto en la primera pelea es un aliciente que lo motiva a dar la segunda estocada. “Todas las peleas son importantes, ninguna más que otra, por eso voy a hacer mi trabajo y confío en salir con las manos en alto”, aseveró el campeón latino.

“Junior es un buen boxeador, pero yo tengo lo mío y como siempre voy a salir a boxear con todo. La primera vez lo hice bien y me quedé con el resultado. Esta vez va a ser la misma historia, voy a llegar a tirar golpes y tratar de conectar lo más que pueda”, dijo Bency, quien tiene racha de cinco victorias consecutivas.

 

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