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Pueden creerlo, la bestia amaneció herida. El Sevilla derrotó al Real Madrid volteando un 0-1, para convertirlo en un 3-2 reivindicador, que enorgullece. Aquello fue como ver caer el Arco del Triunfo en cámara lenta ante nuestro asombro y el de Napoleón.

El gol del colombiano James en el tiempo de reposición solo sirvió para inyectarle más dramatismo, aunque sin suspenso, a un resultado sellado por el cabezazo de Llorente en el minuto 73.FERNANDO LLORENTE MARCÓ EL TERCER GOL DEL SEVILLA.

¿Cómo fue posible que el Real Madrid se mostrara a ratos tieso y hueco, si  había sido tan funcional en los primeros 15 minutos, si el formidable gol de Ramos ejecutando y concretando una chilena milagrosa en el minuto 21, debió agigantarlo, si el misil de Nacho haciendo crujir el poste, indicaba que la tropa de Benítez estaba pretendiendo abrumar? Finalmente, dejó su invicto y el liderazgo de la Liga entre las brasas, con Cristiano rabiando por haber sido atrapado entre la confusión.

¿HUBIERA SALVADO KEYLOR?

Con el Clásico en la próxima parada, el Real Madrid, que terminó volcándose aunque desorientado, impulsado por la desesperación, se encuentra a tres puntos del Barsa, vencedor del Villareal. Está larga la meta, pero el Barsa espera por Messi, el jugador más desequilibrante del planeta. Sin Messi no hubo aprovechamiento del Madrid, también afectado por constantes lesiones y otros problemas como el reciente de Benzema.

Hay quienes se preguntan: ¿Hubiera podido el excepcional Keylor Navas evitar esa derrota? Quizás, de seguir siendo fantasioso, pero no habría podido mejorar el funcionamiento de un medio campo apresurado, ni la visión necesaria para conseguir enlaces en el área, ni un timbre para hacerlo sonar a la orilla de Cristiano, como cuando remató inútilmente estando bien cubierto, con Kroos, Bale y James, destapados por la derecha.

TRES PUÑALADAS

No es cierto que el Madrid fue desnudado y que se olvidó de jugar futbol. Se vio desplomado en algunos momentos, como cuando la defensa no supo cortar un avance por la izquierda y Banega, en el propio corazón del área, logró rematar el pase recibido en diagonal hacia atrás entre tres defensores, dejando sin chance a Kiko Casilla en el minuto 60, después del gol casi sin ángulo clavado por Immobile por la derecha, culminando un desborde a los 35, borrando la ventaja proporcionada por la exhibición acrobática de Ramos.

El gol de Llorente, aumentando 3-1, quemó ilusiones. La bestia, herida, se vio cojeante. Tuvo aliento para ir al área, forzar una jugada friccionada que pareció penal y conseguir el gol de James en una excelente maniobra, pero necesitaba más, y el Sevilla pudo mantenerla sujetada del cuello, aún sin doblar las rodillas, ganando 3-2.

 

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