•   Montevideo, Uruguay  |
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  • AFP

Argentina resurgió en el infierno de Barranquilla ante Colombia y le dio respiro a su entrenador Gerardo Martino, mientras Ecuador prepara las maletas para Rusia al conseguir ante Venezuela su cuarta victoria al hilo en la clasificatoria mundialista.

Sin sus figuras Lionel Messi, Sergio Agüero, Javier Pastore y Carlos Tevez, la albiceleste se las arregló para arrebatarle un triunfo importante por 1-0 a Colombia, que se queda con cuatro puntos y en la cuerda floja su orientador, el argentino José Pekerman.

La albiceleste no está para tirar manteca al techo pero al menos dio señales de vida guiado por un brillante Angel Di María, con la buena compañía en el centro del campo de Ever Banega y Lucas Biglia, autor del gol argentino.

Pudo haber aumentado a través del juvenil Paulo Dybala, que demostró su inquietante habilidad como reemplazante del anodino Gonzalo Higuaín.

El estelar colombiano James Rodríguez (Real Madrid) figuró en las planillas, pero nadie lo vio en el campo de juego, en un equipo que casi no generó situaciones de peligro.

Pekerman, el mismo que llevó a Colombia a los cuartos de final por primera vez en su historia en Brasil-2014, quedó ahora al borde del abismo, al mando de un once apagado, sin ideas.

Ecuador apabulla

Ecuador está arrasando en la clasificatoria y ya puede soñar despierto con hacerse de uno de los cuatro boletos directos disponibles para Sudamérica. Así, ni siquiera tiene que preocuparse por el medio cupo que el quinto seleccionado de la región deberá disputar con la mejor clasificada de Oceanía.

Sorprendió en el debut ante Argentina en Buenos Aires y luego dejó en el camino a Bolivia, Uruguay y este martes 3-1 a Venezuela en Puerto Ordaz, que sin puntos puede despedirse de su ilusión de ir por primera vez a un Mundial.

Y todo esto lo logró el seleccionado que dirige el argentino Gustavo Quinteros sin sus figuras, los Valencia, Enner y Antonio.

En una clasificatoria tan apretada, de parejo nivel, Ecuador termina el año en lo más alto del premundial regional y con margen para encarar su embestida final el año próximo, mucho antes de la conclusión de la serie sudamericana en 2018.

¿Uruguay-Chile o Cavani-Jara?

El partido más caliente espera por la noche a Uruguay y Chile, con la incógnita de la reacción de los jugadores uruguayos ante el chileno Gonzalo Jara y en particular del delantero Edinson Cavani, a quien el chileno le introdujo el dedo en el ano durante la Copa América generándose un gran escándalo.

Uruguayos y chilenos trataron en todo momento en la previa de poner paños fríos en la previa pero las reacciones en momentos de alto voltaje del juego no garantizan una jornada de pícnic primaveral.

"No voy a hablar absolutamente nada del tema (...) como una manera a contribuir a que esto sea exclusivamente un partido de fútbol", dijo enfático el entrenador uruguayo Óscar Tabárez.

Los chilenos tampoco quieren ser presos de un clima que pudiera ser hostil y aseguran que no caerán en provocación alguna.

Sin el morbo que casi todo lo monopoliza, el partido es entre dos selecciones que están en los primeros planos de la clasificatoria y con aspiraciones suficientes para hacerse de dos de los cuatro boletos directos a Rusia-2018.

Chile, el campeón de América, se salvó en la fecha anterior ante Colombia en Santiago, en una vuelta atrás de su juego arrollador y frontal que pregona su entrenador, el argentino Jorge Sampaoli.

La celeste no pudo repetir en la altura de Quito (2,850 msnm) lo que realizó en el debut ante Bolivia en La Paz (3,600 msnm), cuando logró en esa plaza el primer triunfo de su historia por 2-0.

A la espera de su estrella Luis Suárez, quien reaparecerá en marzo ante Brasil tras ser suspendido por nueve fechas por morder al italiano Giorgio Chiellini en el Mundial-2014, Uruguay apuesta a un juego más físico y de presión para cortar el ritmo alocado de los chilenos.

Brasil, ahora o ¿nunca? 

Ante su gente, Brasil ya no tiene excusas para mostrar algo más ante Perú que en los primeros tres partidos de eliminatorias.

La seleçao volvió de Buenos Aires con un empate ante su archirrival Argentina que celebró como un triunfo, algo que el pentacampeón mundial no tenía permitido años atrás.

Pero el cachetazo del 7-1 ante Alemania en su Mundial aún resuena en los rostros de los verdeamerillos, que se aferran a los efímeros momentos de felicidad.

Uno de ellos puede ser ante Perú que viene entonado por su dura victoria ante Paraguay, pero le cuesta hacerse protagonista en una clasificatoria y carga una pesada mochila sin acudir a un Mundial desde 1982.

Neymar volvió de su suspensión de cuatro partidos por su expulsión en la Copa América, pero no apareció ante Argentina y con el menino ausente Brasil es un conjunto tosco, casi vulgar, muy del montón.

Brasil debe tomar aire ante Perú para afrontar la clasificatoria en 2016 con nuevo impulso.

Paraguay tampoco tiene excusas ante Bolivia y debe mostrar en el campo del Defensores del Chaco que vuelve a ser la selección competitiva que daba pelea en todas las eliminatorias.

Su entrenador, el argentino Ramón Díaz, intenta devolverle a la albirroja la clásica mística guerrera guaraní y agregarle una mayor cuota de fútbol en medio de un recambio generacional.

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