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Lionel Messi es insustituible. De acuerdo, pero precisamente por su valor, brillantez, incidencia y significado no se le debe precipitar a un retorno. Recuerdo cuando lo vimos cojeando, moviéndose en un área tan pequeña como unos cuatro metros cuadrados frente al París Saint Germain, que se dejó intimidar por la sombra del genio, en un duelo crucial de Champions para seguir con vida. Bastó su presencia para incidir. Sin embargo, ese “truco” no dio resultado contra aquel fiero Bayern que destruyó al Barsa. Incluso, no fue alineado en el segundo duelo, cuyo desenlace era claramente sospechado.

Dice Jorge Valdano que Messi es el mejor jugador del planeta y que Messi lesionado es el segundo. Una hermosa hipérbole para graficar al excepcional argentino, pero que no debe ser tomada en serio, aún tratándose de un Clásico como el que se disputará el sábado en el Bernabéu, sobre todo, porque el equipo azulgrana tiene tres puntos de ventaja consecuencia de la pérdida del invicto del oleaje blanco. 

Con o sin Messi

Como se ha planteado reiteradamente, la diferencia de batallar con o sin Messi es obvia, aunque el Barsa ha logrado sobrevivir instalándose en el liderato, en tanto la Selección de Argentina, más necesitada del crack y los estragos que provoca, ha tardado en reencontrarse, confirmando que sin el aporte de Messi le hubiera resultado imposible avanzar tan largo en el último Mundial y en la reciente Copa América.

Messi estaba por cumplir los 20 años en aquel mes de marzo del 2007 cuando le clavó tres goles al Real Madrid, el último en el minuto 91, con el Barsa jugando con un hombre menos, para forzar un espectacular empate 3-3 en el Nou Camp, con la multitud sintiendo que había visto en vivo una de las Mil y una Noches. En el 2014, Messi volvió a marcar tres goles contra el Real Madrid durante una vibrante victoria por 4-3, dejando el sello inconfundible de su liderazgo y maestría en la cancha.

Máximo artillero

Con 21 goles en 28 Clásicos, la importancia de Messi como factor desequilibrante no admite la menor discusión. Es el máximo artillero. Supera en porcentaje a Di Stéfano, quien logró 18 goles en 30 partidos durante una época de abundancia, y también a Cristiano, con 13 en 21, dueño de un ritmo amenazante. Luis Enrique sabe, igual que ustedes y yo, lo ideal que sería contar con Messi en plenitud, no reducido por las limitaciones para tomar riesgos, sin siquiera un par de juegos previos para verlo en acción. Antes de llegar a los 30 años, Messi ha regresado de 13 lesiones, solo dos veces apurado contra reloj. Asegura estar disponible y quizás Luis Enrique, sin poder resistir la tentación o empujado por las necesidades que se presenten, decida utilizarlo como cambio. Pienso que la ventaja de tres puntos proporciona cierta calma al Barsa, aún a la orilla del sueño de estirar la ventaja antes de la mitad del recorrido.
 

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